Álvaro (25/11/2024)
Mi nombre es Álvaro y después de un tiempo sin pasar por aquí me animo a escribir unas líneas.
Por razones que no vienen al caso me divorcié. Después de esto me he pegado unas vacaciones padre por media España, también tocando Francia y Portugal en un 4×4 «camperizado». Fueron tres meses de ruta en los que me da para contar muchas anécdotas. Estando en ruta recibí una llamada de una amiga la cual nos tenemos mucho aprecio. Yo estaba en los Pirineos y quedamos en que me acompañaría unos días que al final fueron tres semanas. A los tres días la recogí en el aeropuerto de Bilbao.
Lucía sabe que yo practico el nudismo pero ella nunca ha hablado del tema. La primera noche dormimos en un hostal ya que yo llevaba un mes y medio durmiendo en una colchoneta y de vez en cuando se agradece una cama firme. A la mañana siguiente me dijo que quería ir a una playa. Para mi sorpresa era la Playa de Meñakoz (estaba marcada en mi ruta por ser nudista). Yo me despojé de mis pantalones y Lucía aunque cortada se quitó las braguitas de bikini. Al poco se animó a dar un paseo y meterse en el agua como había nacido. Echamos una día tranquilo de playa y de vuelta a nuestra casa en el 4×4 me dijo: «Es la mejor sensación que he tenido en la vida, al principio me ha dado reparo pero si es posible, no volvemos a una playa textil».
Me acompañó en mi ruta las siguientes semanas visitando playas nudistas de Cantabria, Asturias, Galicia y norte de Portugal. A la vuelta de mi viaje volví a encontrarme con Lucía y para mi sorpresa quedamos en una playa nudista en la que había hecho amigos. Mi reflexión sobre esto, una vez que te toca el viento, la arena y el agua, el bañador es para los cobardes que no saben lo que se pierden.
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