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Roca Plana

Santi (05/10/2026)

Como ya expliqué en mi primera experiencia, me inicié en el nudismo con quince años, en el verano de 2018. Poco después también conté aquí otra experiencia haciendo nudismo en Muntanyans.

Ahora tengo 23 años y desde entonces he seguido practicándolo. Todos los veranos paso unas dos semanas en Altafulla y, desde hace ya unos años, suelo ir durante esos días a la cala de Roca Plana, en Tarragona. Es una cala que me gusta bastante y normalmente voy solo a bañarme, tomar el sol y estar tranquilo.

El pasado 27 de agosto fui como otros días. Estaba tumbado boca arriba tomando el sol, desnudo, cuando me fijé en que un señor bastante mayor que yo, de unos 60 o 65 años más o menos, me miraba bastante.

Al cabo de un rato se acercó y empezó a hablar conmigo. Me preguntó si solía hacer nudismo, si iba mucho por allí y si estaba alojado en el camping que hay cerca. No sé muy bien por qué, pero le dije que sí estaba en el camping, aunque en realidad estaba pasando esos días en Altafulla.

Me comentó también que no había muchos chicos de mi edad que hicieran nudismo. Hasta ahí tampoco me pareció especialmente raro, pero después empezó a preguntarme cosas del camping y me preguntó si allí se follaba mucho.

A partir de ahí la conversación ya empezó a parecerme bastante extraña.

Mientras seguíamos hablando me dijo que tenía un cuerpo muy bonito y después también que yo era muy bonito. Además, me daba la sensación de que miraba de forma bastante descarada hacia mis genitales, algo que me hizo sentir todavía más incómodo.

Estando yo tumbado completamente desnudo delante suyo, reconozco que ahí sí empecé a sentirme bastante expuesto e instintivamente acabé juntando un poco las piernas.

La verdad es que en ese momento me quedé bastante en blanco y un poco en shock por lo inesperado de la situación. No sabía muy bien cómo reaccionar ni qué contestarle, y por eso se fueron produciendo bastantes silencios y yo cada vez le respondía más con monosílabos.

Al final él mismo se dio cuenta y me preguntó algo así como si no me apetecía mucho hablar. Le dije que no, que simplemente había ido a la playa a relajarme y estar tranquilo.

Entonces lo entendió y se marchó.

La verdad es que después de bastantes años haciendo nudismo nunca me había ocurrido algo parecido. He coincidido con personas de todas las edades y normalmente todo se vive con absoluta naturalidad, así que la situación me resultó bastante curiosa e incómoda a la vez.

No sé exactamente cuáles eran sus intenciones y tampoco quiero sacar conclusiones que quizá no sean, pero entre las preguntas sobre el camping, que me dijera que había pocos chicos de mi edad, los comentarios sobre mi cuerpo y la forma en que me miraba, fue una situación bastante peculiar.

Precisamente por llevar unos años haciendo nudismo sé que esto no es lo normal y que la inmensa mayoría de experiencias no tienen nada que ver con algo así. Ojalá nadie que se esté iniciando, sobre todo de mi edad, que somos pocos y no está muy de moda, cada vez menos creo, se encuentre en una situación que le haga sentirse incómodo o expuesto, porque creo que una de las cosas más bonitas del nudismo es precisamente poder estar desnudo con total naturalidad, sin sentir que por ello nadie tiene derecho a invadir tu espacio.

En cualquier caso, una anécdota más después de ocho años haciendo nudismo, que sigue siendo para mí una de las mejores cosas del verano.



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Continúa la familia nudista

Mario (24/09/2026)

Este verano mi suegra siempre quería venir con mi mujer María y conmigo a Almayate o a Cantarrijan. Es más, es que nos animaba a ir para ir con nosotros. Nos sentimos muy cómodos con ella practicando nudismo en la playa o en la casa de campo, es una persona muy competente. Mi cuñada Sara no vive aquí y nos ha acompañado es algunas ocasiones. Es tal el nivel de implicación en la vida de mi suegra que ha pensando en apuntarse a una asociación naturista que hay en Cantarriján.

Durante el verano nos han ocurrido varias sorpresas:

1. Nos encontramos en Almayate a una íntima amiga de mi suegra con su marido. Situación que ella llevó muy bien, pero la amiga no sabía cómo ni con qué taparse. Después hemos coincido alguna vez más y todo con total normalidad, las dos hablando como si estuvieran en el salón de casa.

2. Esta fue bastante “rara” para mi mujer, María. Se encontró a su jefe con su mujer y sus dos hijas de 16 y 18 años. Curiosamente las hijas se comportaron con total normalidad sin ningún rubor. Su padre (según me dice María es un picarón) no paraba de mirar a ella y a su madre, pero su mujer estaba boca abajo y nos saludada con la mano. Estuvimos un tiempo hablando con las chicas y con su padre y a la madre no le quedó más remedio que darse la vuelta. Al minuto nos dijo que era su primera vez (se notaba por las marcas) y que le diéramos algún consejo para estar más cómoda, algo que María hizo y la mujer quedó encantada. Está mujer tenía una idea preconcebida del nudismo (cómo debía de depilarse, si no podía mirar a nadie, sus “defectos” por la edad como su barriga o sus pechos después de dos embarazos, si hay una edad para ir a una playa nudista,…). Ese día esta mujer quedó muy muy conforme con su cuerpo al escuchar a María mientras paseaban por la orilla y veía todo tipo de cuerpos. Nadie es perfecto. María me contó después que había notado como que su jefe ya no era tan picarón. El nudismo-naturismo es un buen medicamento.

3. La graciosa de mi hermana Ana, a sabiendas de en qué playa estábamos, invita a mis padres (Juan de 57 y Ana de 55) a la playa. Ellos sabían de nuestros gustos pero no se imaginaban a dónde iban, solo que iban a la playa. Estábamos mi suegra, María, su hermana Sara y yo, tumbaditos en plan lagarto y escuchamos un «¡Hola!». Esa es la voz de mi hermana, levantamos la cabeza y es ella, pero a unos cinco metros María ve a mis padres mirando a su alrededor y me dice: “Mira quien viene”. Yo me quedé un poco parado más por su reacción que por la nuestra. Saludos y besos entre todos (nosotros desnudos y ellos con su ropa). Mi madre al igual que mi suegra son de una generación dura, la de los 70. A mi madre nunca la he visto desnuda, pero no está gorda ni desproporcionada y mi padre un señor calvo con barriguita de la edad, pero más o menos bien cuidado. Pues pusieron la sombrilla, la hamacas y mi hermana ya estaba desnuda. Mi madre movía la cabeza como diciendo “anda que te has esperado a que me acomode”. Nosotros hablando entre todos y mi madre pues con su bañador de una pieza y mi padre bañador normal. Nadie les dijo nada de los bañadores para no incomodarlos, pero mi suegra se sentó en una silla a su lado para hablar. Nosotros al agua, mi suegra coge a mi madre del brazo y a darse un paseo por la orilla y mi padre solo debajo de la sombrilla. Al rato veo venir a lo lejos a mi suegra y a mi madre que venía ¡con el bañador en la mano! Pero noto como que al acercarse a nosotros quiere ponérselo, se paran y mi suegra la veo hablando con ella. Mi madre llegó con el bañador en la mano y mi padre no se lo podía creer. La cachonda de mi hermana le dijo: “Vaya cuerpo que tienes mamá, ya quisieran algunas de treinta tener ese pecho y lo bien depiladita que vas”. Mi madre se ruborizó pero rió mucho. Mi padre se fue de la playa sin quitarse el bañador. Poco después mi madre me confesó que hacía bastante tiempo que tenía muchas ganas de ir a una playa nudista, pero que no se atrevía y que le gustaría repartir pero mi padre no quiere repetir. Hemos sumado una más a la familia nudista aunque no lo practique mucho, pero aún tenemos trabajo con mi padre.



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Nudismo toda la familia

Mario (11/09/2026)

Hola, me llamo Mario y mi mujer María. ambos tenemos treinta años. Nosotros practicamos nudismo desde que nos conocimos con veinte años. Cuando podíamos nos escapábamos solos a Cantarriján o a Almayate- También lo practicábamos cuando estábamos solos en la piscina de la casa de campo. En la casa, cuando coincidíamos con la madre de María y su hermana Sara (cinco años menor que ella), no lo practicábamos. Eso sí, María y su hermana hacían topless y para asombro mío un día, sin más, su madre empezó a hacer topless (la madre de María la tuvo muy joven y ahora tiene cincuenta años y se cuida muy bien y es divorciada).

Un día invité a mi hermana Ana a pasar el día con nosotros en la casa de campo. Mi hermana es melliza mía y tenemos una muy buena relación. Mi hermana es muy abierta de mente y sé que practica el nudismo y conmigo nunca ha tenido reparos en vernos totalmente desnudos en casa desde que tenemos uso de razón hasta hoy. Pues estando todos en la piscina, no se le ocurre otra cosa que decir que ella es nudista y sabe que nosotros también. La madre de María nos miró preguntando si era así. Le contamos que sí y desde cuando etc. Pues lo siguiente por parte de mi suegra fue decirnos que ya estábamos tardando en quitarnos los bañadores. Mi hermana fue la primera, después mi mujer y yo, pero mi cuñada no quería, que antes debía depilarse. Entró en la casa, yo creo que para ganar tiempo y ver cómo afrontaba la situación, pero salió como a los diez minutos. Vista la situación y con nosotros en el agua le dijo a Sara “chica faltas tú” y la respuesta de Sara fue “y tú”. Mi suegra se quito el bikini y se dio una vuelta por el borde de la piscina en plan modelo (por cierto depilación integral como las demás) y mi cuñada no pudo resistirse y se quitó el tanga.

Piscina

Desde ese día andábamos desnudos por casa y por la piscina. Faltaba una experiencia para mi cuñada y suegra, la playa. Un día dijimos que María y yo nos íbamos a Almayate que si nos acompañaban. Mi cuñada titubeó, pero mi suegra se apuntó sin pensarlo. En cuanto llegamos a la playa y pusimos la sombrilla y las toallas, María y yo nos quitamos todo y mi suegra y cuñada en topless tanteando el terreno. María y Sara se fueron al agua y me quedé con mi suegra. Le digo: “no tengas reparos, tienes cincuenta años y te cuidas muy bien y aquí cada uno va a lo suyo”. A los cinco segundos estaba sin nada y camino a la orilla a bañarse. Sara salió del agua hacia la sombrilla y me dijo: “¿cómo has conseguido que mi madre lo haga?”. “Pues diciéndole que aquí cada uno va a lo suyo y que está perfecta. Lo mismo te digo, así que tú decides y no me digas que no estás depilada”. Enseguida se quitó el tanga y hasta el día de hoy toda la familia nudista.



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Animando a iniciarse en el nudismo

Juan Carlos (21/06/2026)

Hace unas semanas estaba comiendo con dos compañeras de trabajo. Patri, una de ellas comentó que a la semana siguiente se iba de vacaciones a Isla, en Cantabria, con una amiga. Le dije que conocía el sitio porque habíamos estado un par de años veraneando allí. Me pidió que le recomendase sitios y, entre otras, le dije que no dejase de hacer la ruta de los acantilados hasta la ría. Me preguntó si esa ría era una que tenía una playa que, según Google, se llama los nudistas. Contesté afirmativamente y Mónica, una compañera que sabe que soy nudista y que mencioné en mi anécdota en la que compartí una foto sin querer, le dijo que por eso me gustaba tanto a mí.

Patri se sorprendió un poco y me preguntó si era nudista. Yo contesté que sí y le dije que fuera a verla, que no estaba obligada a quitarse el bañador, pero que lo probase por una vez en la vida, que estaba seguro que le iba a encantar. Busqué en mi galería fotos de la playa, se las enseñé y ambas quedaron enamoradas de ese paraíso que es la playa de la Arena. Mónica empezó a picarme y me dijo que les enseñase alguna mía en pelotas. No iba a achantarme. Total, Mónica ya me había visto una foto así, y les enseñé una foto en la que se veía metiéndome en la ría, con el agua de un precioso azul turquesa.

A su vuelta, quedamos los tres a desayunar y Patri nos dijo que venía encantada. Que al final, tras mucho pensárselo, ella y su amiga se bañaron desnudas y que había sido una experiencia inolvidable, aunque no estaba segura de volver a hacerlo. Yo le dije que seguro que volvía a probar, que la primera vez suele ser la que más cuesta y que con el tiempo, ni te acuerdas de que estás desnudo delante de otras personas.

Mónica le dijo que quería ver pruebas y nos enseñó una foto en el mismo sitio que la mía, alzando la mano con el bikini en la mano y en la que mostraba muy sutilmente, tapada por el agua, la mitad de su culete.

Me encanta ayudar a otros a iniciarse en este maravilloso camino del nudismo.



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Baño nudista de Año Nuevo

Jorge (15/01/2026)

Solemos ir a la playa el uno de Enero y, desde hace muchos años, ese día vamos a una playa nudista.

Hace dos años la verdad que hacía un buen día y una compañera de trabajo dijo de venir con su marido.

Al llegar a la playa ya había varias personas, alguna nudistas, por supuesto. Ellos nos preguntaron si nosotros haríamos nudismo. Al decirle que por supuesto, nos dijeron que bien, pues ellos eran nudistas y no sabían si nos molestaría y, al ser algo mayores que ellos, pensaban que no lo éramos.

El nudismo no tiene edades.



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Sorpresa con el vecino

Jaume (13/10/2025)

Buenas a todos. Soy Jaume. Soy un chavalote de un pequeño pueblo de Mallorca, de cincuenta años recién cumplidos, que ha sido nudista desde los diecinueve años. Además, no solo nudista de playa, sino que siempre que el tiempo lo permite me gusta ir desnudo en casa. De abril a octubre si es posible.

El hecho es que ayer salí a la terraza a tender, desnudo evidentemente, y siempre suelo andar con cuidado de que no haya vecinos en las otras casas. No había en ese momento. Al terminar de tender, me giro y ahí estaba mi vecino, un chaval de mi edad, fumando en la terraza.

Tendederos

– ¿Que tal, todo bién?
– Aún hace buen tiempo hoy.
– Sí, suerte que ha parado de llover.

Una conversación banal y me metí adentro, de la manera más natural del mundo.

Esta mañana he coincidido con él tomando café en el bar. Y hablando de ayer, me dice que me tiene mucha envidia, que él iría desnudo por casa y en la playa siempre que fuera posible. Pero que su mujer no le deja. ¡No le deja ni que duerma desnudo! Y que ayer le encantó verme que yo, siendo soltero, hago lo que quiero en cada momento.

Envidia sana que se llama.



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Piscineando de nuevo

Juli (23/08/2025)

El año pasado conté una anécdota en la que acabamos los chicos del grupo desnudos en la piscina de unos amigos.

Este verano volvimos a hacer barbacoa, solo que esta vez éramos únicamente tres parejas. De camino al chalet, Sara, mi mujer, me preguntó si este año nos íbamos a bañar en pelotas otra vez. Yo le dije, haciéndome el interesante, que me lo pensaría, aunque tenía la clara intención de volver a repetir la experiencia, pero que sería más divertido si ellas se animaban, que alguna tendría que romper el hielo y que podría ser ella misma. Me miró y contestó: «Mmm, a lo mejor»

Cuando llegamos, a media mañana, hacía un calor de muerte. Se imponía un chapuzón en la pisci, nadie comentaba nada sobre bañarse en bolas por lo que fuimos a ponernos el bañador. Estábamos en el borde de la piscina, cuando Cris, la anfitriona, comentó: «Que sepáis que vuestro amigo, siempre que estamos solos, se baña siempre en pelotas». Y él contestó: «Y más de una vez tú también»

Piscina

Se había abierto la veda, nos quitamos los bañadores y nos metimos al agua. Mi mujer y Cris nos siguieron quitándose la parte de arriba del bikini. Ya solo quedaba Patricia, que tras mucho insistir también se la quitó.

Empezamos a picar a las chicas para que se quitaran la parte de abajo, No hizo falta insistirle mucho a Sara, que se quedó desnuda dejando la braguita en el borde de la pisci, imitándole Cris al instante. Al final Patricia, que es la más timidilla del grupo, hizo lo mismo.

Tras un buen rato en el agua, Patricia fue la primera en salir del agua, no sin antes volver a ponerse la parte de abajo del bikini. Cris iba a hacer lo mismo, hasta que vio a Sara subir desnudita por la escalera, así que hizo lo mismo.

Al final, hicimos una barbacoa nudista, salvo Patri. Quizás para la próxima conseguimos el pleno.

Ah, y cuando se lo contamos a la otra pareja que no pudo venir, mandándoles alguna prueba fotográfica, comentaron que la próxima vez se unen a la fiesta.



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Encontrar vecinos

Carme y Enjo (02/08/2025)

Buenos somos Carme y Jorge de Tenerife.

En verano solemos hacer algún viaje por nuestra islas, donde solemos disfrutar de nuestras playas.

Pues este último julio fuimos a Fuerteventura, que por cierto es una isla donde se puede hacer nudismo en infinidad de playas.

Pues nada, estando en una playa donde no había mucha gente, nos vemos una pareja como a diez metros. Se les nota algo nerviosos, estaban desnudos. Bueno Enjo me dice: «Son Pedro y Pily, vecinos del de edificio». Él se levantó y fue para ellos a saludar. Una vez allí me hizo una señal para que fuera justo a ellos.

Allí nada, que si nunca hacían nudismo pero que estando en esa isla y tal,… Pues Enjo les dice que nosotros somos nudista de toda la vida y que es una sensación única.

Al final nos pusimos juntos y después de hablar dimos un paseo por la orilla de la playa.

Al final quedamos para el día siguiente hacer nudismo otra vez. Es día nos comentaron que siempre que salían de la isla aprovechan para hacerlo y en la isla alguna vez.

No hay que poner excusas y reconocer que haces nudismo.



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Problemas con la Ertzaintza

Jon (10/06/2025)

El pasado viernes 6 de junio, aprovechando el buen tiempo, decidí ir a bañarme y tomar el sol en el Parque de Garaio. Como es mi costumbre desde hace más de veinte años, busqué un lugar apartado, coloqué mi toalla y me desnudé.

Al poco tiempo, observé a lo lejos a dos ertzainas acercándose a un hombre que también estaba desnudo. Tras una conversación, le indicaron que se pusiera el bañador, y así lo hizo. Posteriormente, los agentes se dirigieron hacia mí.

Uno de ellos me dijo: “El nudismo está prohibido”. Le pregunté por la normativa o precepto legal que respaldara esa afirmación, y me respondió que no estábamos en una “zona nudista” y que, para practicar nudismo, debía ser un área delimitada y señalizada como tal. Insistí en que, a mi entender, al estar en un espacio al aire libre, en un lugar apartado y sin nadie a menos de cien metros, no estaba cometiendo ninguna infracción. El agente mencionó la Ley de Seguridad Ciudadana (conocida como Ley Mordaza). Ante esto, decidí ponerme el calzoncillo (no suelo llevar bañador ni tenía intención de usarlo) y seguí exponiendo mis dudas y argumentos.

Finalmente, los ertzainas reconocieron que habían actuado a raíz de la “denuncia” de una ciudadana. Me aconsejaron que, si formaba parte de alguna asociación naturista, intentara promover la señalización de una zona nudista en el parque. Me pidieron mi identificación, a lo que accedí mostrándoles mi DNI. Tras esto, regresaron a su vehículo y se marcharon, no sin antes hablar con un grupo de personas que observaban desde el parking, presumiblemente los “denunciantes”, a quienes al parecer mi presencia y la del otro hombre desnudo les resultaba incómoda.

No pretendo criticar la actuación de los ertzainas ni de las personas que se sintieron molestas, pero sí me gustaría que, ante este tipo de llamadas, se informara claramente a los denunciantes sobre la legislación aplicable. También que, en caso de intervenir, los agentes no intenten dar interpretaciones personales sobre legislación o regulación inexistente así como el tema de la señalización o no de zonas para el nudismo.

Hasta donde sé, en el Parque de Garaio no existe ninguna prohibición explícita sobre la vestimenta, por lo que nada impide que una persona esté desnuda tomando el sol o bañándose. La Ley de Seguridad Ciudadana no menciona la desnudez, y aunque los ayuntamientos pueden regular este aspecto, dudo que el Ayuntamiento de Elburgo, al que pertenece el parque, o la Diputación Foral, que lo gestiona, hayan establecido alguna normativa al respecto.

Posteriormente llamé a la comisaría de la Ertzaintza en Lakua para intentar aclarar la situación y saber a qué atenerme en futuras ocasiones y la respuesta de quien me atendió al teléfono fue similar al argumentario de los agentes preguntándome si se trataba o no de una “playa nudista” y al final diciéndome que desconocía cómo estaba la situación en estos casos.

Ante este tipo de situaciones y antes de intervenir creo que la Ertzaintza debería estar más informada sobre la legislación aplicable y no intervenir en el caso de que el supuesto denunciado no constituya ningún tipo de infracción.

De cara al próximo verano me gustaría que este tipo de asuntos quedaran suficientemente aclarados a la ciudadanía tanto para quien denuncia como para no molestar a quien no comete infracción alguna.



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En la playa con amigos

David (11/06/2025)

A mí me ha ocurrido este comienzo de verano lo siguiente: Mi mejor amigo tiene novia nueva, yo con la mía llevo cinco años. Decidimos irnos de vacaciones a Cádiz. Sabíamos que íbamos a un destino en el cuál, era hasta lógico acabar algún día al menos en una playa nudista. Él y yo somos nudistas, pero mi pareja no y la suya sí, pero solo cuando están a solas en una playa.

Por tanto yo doy por hecho que voy a tener un momento CFNM (Clothed Female / Nude Male – Mujer vestida / hombre desnudo)… ¡Qué negativo llegué a ser! (Siempre he hablado bien de la experiencia tan sana y reconfortante que es el hecho de bañarse desnudos/as).

Justo cuando llegamos uno de los días a la playa de Santibáñez, colocamos nuestras cosas, una cerveza, nos la tomamos y ya empieza el calor a ser acuciante. Con toda la normalidad del mundo me desnudo y me voy a bañar (decir, que hasta ese momento estábamos los cuatro con nuestros bañadores y las chicas en topless como siempre). Al subir del agua, me encuentro con la grata sorpresa de ver a la novia de mi amigo desnuda tomando el sol y abriéndose otra cerveza. No me lo esperaba para nada y sobra decir lo natural que fue echar la tarde estando desnudos únicamente ella y yo (lástima que no se pudiesen unir mi pareja y mi amigo), con toda la normalidad del mundo y a distancias muy muy próximas. Mi pareja no puede tomar sol por una operación y lo que sí hacía era que cuando íbamos a bañarnos, se desnudaba y al salir se volvía a poner la braguita.