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Senderismo con amigos

Carmen y Jorge (14/05/2025)

Normalmente en invierno solemos participar en caminatas y senderismos. Un sábado quedamos para ir a un monte cercano, pero la noche anterior llovió, con lo cual solo fuimos seis personas y decidimos hacer un sendero de costa.

Bueno, para no alargarme, después de dos horas de camino llegamos a una cala. Comenta uno de los participantes «qué pena de no tener bañador», cosa que Jorge dice que un chapuzón en pelota nos podemos dar, cosa que causa risa y desconcierto entre los demás.

Después de una breve encuesta, donde nosotros decimos abiertamente que somos nudistas, los otros reconocen que han probado el nudismo alguna vez, pero en sitios apartados y sin conocidos cerca.

Yo digo que una vez tiene que ser la primera. Jorge es el primero, yo después. Ellos primero dudan, pero Pedro le dice a su esposa Ana que cuál es el problema, que necesita refrescarse un poco. Ya éramos cuatro desnudos en la cala. La otra pareja él se anima y su compañera se baña en bragas, pues dice que le da cosa. Bueno, una experiencia más.

Con con Pedro y Ana hemos ido muchas veces a la playa. Gracias a esa caminata nos hicimos grandes amigos y hemos llegado a compartir momentos íntimos las dos parejas.



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En Torimbia con unos amigos

Juan Carlos (16/04/2025)

El pasado verano estuvimos en Asturias y frecuentamos con asiduidad la playa de Torimbia, una de las más bellas de España.

Coincidió que unos amigos, Miguel y Ana, estaban por la zona y quedamos un día a cenar. Comentaron una foto que había puesto Olga, mi mujer, en whatsapp esa misma mañana, les enseñamos alguna más y quedaron bastante impresionados.

Al día siguiente daban buen tiempo y les animamos a ir juntos para que conocieran la playa en persona. Ellos saben que nosotros somos nudistas y también que Torimbia es una playa tradicionalmente nudista, lo que les echaba un poco para atrás, especialmente a ella. Les comentamos que en verano la mayoría de la gente no va desnuda y que si ellos preferían ir en bañador no iba a haber ningún problema.

Le preguntaron a su hijo, que es de la edad de los nuestros y con los que se lleva muy bien, que qué le parecía y él dijo que a él si le apetecía ir, así que quedamos para ir prontito al día siguiente.

Playa de Torimbia, concejo de Llames (Asturias)

Tras la bajada a la playa, no habíamos terminado de colocar las sombrillas cuando mi hijo ya se había quitado el bañador y estaba preguntando quién se animaba a un chapuzón. Su hermana, que últimamente suele quitarse solo la parte de arriba, se despelotó igual de rápido y se quedaron mirando a su amigo como preguntándole “qué, ¿te animas?”, y el chaval se quitó el bañador y se fueron corriendo al agua.

Su madre estaba alucinando, nos dijo que ni se acordaba de la última vez que le había visto desnudo. Yo, con toda la naturalidad del mundo, me quité el bañador y le pregunté a Miguel, con el que hace mucho tiempo, antes de casarnos, ya había estado en una ocasión en una playa nudista, si rememorábamos viejos tiempos. Miró a su mujer, se encogió de hombros, se quitó el bañador y nos fuimos a la orilla.

Al rato se nos unieron las dos mujeres, la mía en topless y Ana en su bikini. Al salir del agua y volver a las toallas, mi mujer, como tiene por costumbre, se quitó el tanga que llevaba y se tumbó. Al rato Ana se nos quedó mirando y dijo que se sentía un poco fuera de lugar con su bikini entre nosotros sin nada y se quitó la parte de arriba.

Cuando volvieron los chicos, su hijo se quedó congelado al verla así y le soltó un “Pero bueno, mamá, qué sorpresa” a lo que ella le contestó “Para sorpresa tú, que hacía tiempo que no veía ese culito”.

Así permanecimos el resto del día, salvo durante la comida en el chiringuito, y tan a gusto.

Tanto les gustó la experiencia que repetimos otro par de días con el mismo esquema, todos desnudos salvo Ana, a pesar de que le dimos bastante la lata para que probara al menos una vez lo que es disfrutar del mar y el sol sin ropa. Ya habíamos desistido cuando a la tarde, quedando ya pocos en la playa, Ana se puso de pie y dijo “Sabes qué, que no me voy sin probarlo” y así fue.

Incluso nos pidió que le hiciéramos unas fotos con sus chicos y también nos hicimos la consabida foto de grupo.

Ya estamos hablando de hacernos alguna escapadita juntos este año. Ana insiste en que vale, pero que ella no se va a desnudar, que fue cosa de un día. Ya veremos…



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Mi piel como mi atuendo más sincera

Alejandro (28/03/2025)

Soy Alejandro de Argentina, y en la provincia donde vivo el nudismo no es una practica habitual y esta llenísima de prejuicios. Encontrar gente con afinidad por la desnudez es difícil ya que la mayoría solo quiere quitarse la ropa para tener relaciones.

Paso a contarles que de niño me gustaba estar desnudo porque me hacía sentir mas suelto. Salía de bañarme, me quitaba la toalla y disfrutaba mucho de verme en el espejo haciendo poses tontas. En mi crianza se me enseñó que debía de tener vergüenza de estar desnudo, por lo que al principio sentía culpa que a su vez me producía adrenalina por lo «prohibido»: ¿Qué me iban a decir?, ¿si me vieran qué pensarían? Aprovechaba todos los ratos que me quedaba solo en casa para estar cómodo sin que nadie me viera.

Recuerdo muy bien el día en el que estaba alcanzando la mayoría de edad cuando por un informe leído en internet llegué a un foro nudista de la capital. Me fascinaba la idea de que las personas pudiesen pasar el rato desnudos en comunidad, jugando, divirtiéndose y demás, por lo que comencé de a poco a interiorizarme más precisamente en el Naturismo. El no tener gente afín en mi zona hacía un poco difícil cumplir ciertas cosas, pero había experiencias que sí podía tener por mi cuenta, por lo que arranqué a buscar montes y lugares naturales alejados en donde desnudarme. Llegaba me quitaba la ropa, la resguardaba en la mochila y caminaba descalzo por el césped, la arena y los diferentes suelos siempre con mucho cuidado, la sensación es increíble… ¡Lo sientes todo! Desde el viento que te acaricia toda la extensión de la piel hasta las hojas que crujen con tus pasos, las plantas que rozan y el sol que te llena de vitalidad. Es normal que dependiendo la zona yo debía tener más cuidado con ramas secas y espinas, pero con la frecuencia pude aprender a moverme y a explorar sintiéndome parte del entorno, dándome el permiso de jugar y escalar arboles, refrescarme en ríos seguros, sentir la lluvia en todo mi cuerpo mientras camino y extiendo los brazos, o simplemente relajarme a la sombra de un árbol mientras meditaba… si lo pueden probar, con protector solar y repelente, ¡háganlo!

En casa la historia era similar, como vivía solo la pasaba el 80% del tiempo desnudo, ya sea trabajando (soy escultor y artesano) limpiando y demás cosas.

Tengo dos amigos muy cercanos que siempre venían a casa y me tenía que vestir cuando llegaban, hasta que un día que el calor estaba insoportable… tomé valor y les dije… que yo en casa acostumbraba a estar desnudo porque la ropa me incomodaba, a lo que me dijeron «es tu casa, vos andá como querés» y la verdad fue un alivio grandísimo el saber que ello,s a pesar de no ser nudistas, respetaban mi estilo de vida. Desde entonces estaba siempre desnudo cuando me visitaban, charlábamos y pasamos el rato sin que ninguno se inmute por eso.

Con el correr de los años he visitado quintas, playas y reservas naturales que descubrí en mi país y he hecho amigos muy sinceros, de esos con los cuales puedes abrazarte cálidamente y compartir tu tiempo y tu historia. Los nudistas y naturistas con los que conecté tienen esa pequeña chispa de respeto y humanidad que hace que aprecie muchísimo el haberlos conocido y compartido con ellos momentos al natural.

Actualmente, con mis 32 años tengo mi pareja que, si bien no es nudista, acepta mi desnudez diaria y dormimos juntos piel a piel… Me ha dicho que quiere acompañarme a la reserva natural de aquí donde pasé los días más hermosos estando en comunión con la naturaleza y los míos. Probablemente no sea este año, pero me hace muchísima ilusión estar con la persona que amo en el lugar y la comunidad que más abrazó la esencia de mi ser… ¡Gracias por leer mi relato! Piérdanle el miedo y el pudor a su cuerpo, la desnudez los libera.



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A la playa con mi suegra

Carmen y Jorge (23/12/2024)

Somos Carmen y Jorge.

Está anécdota nos pasó juntos. Somos nudistas y, bueno, nuestra familia lo sabe pues alguna vez lo hemos comentado sin más. Alguna vez íbamos a la playa con mi suegra, la madre de Carmen. Ella, a pesar de que en ese momento tenía 65 años, un día dijo de hacer topless. Con ella no íbamos a playas nudistas, pero no hubo problema, pues Carmen lo hacía. Así pasaron varios meses.

Pero un día en el coche nos comenta que porque no íbamos a la playa nudista que solíamos ir sin ella. Nos sorprendió, pero después de hablarlo entre nosotros, fuimos. Ella no hizo nudismo, pero nos animó a que nosotros lo hiciéramos, así que pasamos un día Carmen y yo desnudos y ella en topless. Nos comentó que para nada se sintió molesta y que si tuviera nuestra edad sería una nudista más.

Después fue varias veces más.



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La primera vez de Lucía

Álvaro (25/11/2024)

Mi nombre es Álvaro y después de un tiempo sin pasar por aquí me animo a escribir unas líneas.

Por razones que no vienen al caso me divorcié. Después de esto me he pegado unas vacaciones padre por media España, también tocando Francia y Portugal en un 4×4 «camperizado». Fueron tres meses de ruta en los que me da para contar muchas anécdotas. Estando en ruta recibí una llamada de una amiga la cual nos tenemos mucho aprecio. Yo estaba en los Pirineos y quedamos en que me acompañaría unos días que al final fueron tres semanas. A los tres días la recogí en el aeropuerto de Bilbao.

Lucía sabe que yo practico el nudismo pero ella nunca ha hablado del tema. La primera noche dormimos en un hostal ya que yo llevaba un mes y medio durmiendo en una colchoneta y de vez en cuando se agradece una cama firme. A la mañana siguiente me dijo que quería ir a una playa. Para mi sorpresa era la Playa de Meñakoz (estaba marcada en mi ruta por ser nudista). Yo me despojé de mis pantalones y Lucía aunque cortada se quitó las braguitas de bikini. Al poco se animó a dar un paseo y meterse en el agua como había nacido. Echamos una día tranquilo de playa y de vuelta a nuestra casa en el 4×4 me dijo: «Es la mejor sensación que he tenido en la vida, al principio me ha dado reparo pero si es posible, no volvemos a una playa textil».

Me acompañó en mi ruta las siguientes semanas visitando playas nudistas de Cantabria, Asturias, Galicia y norte de Portugal. A la vuelta de mi viaje volví a encontrarme con Lucía y para mi sorpresa quedamos en una playa nudista en la que había hecho amigos. Mi reflexión sobre esto, una vez que te toca el viento, la arena y el agua, el bañador es para los cobardes que no saben lo que se pierden.



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A la playa con amigos

Carmen (21/10/2024)

Soy Carmen, de Tenerife, y hace como diez años que hago nudismo. Todo empezó por un accidente que tuve en una playa de la isla, que ya comentó mi esposo Jorge.

Pero ahora voy a contar lo que nos pasó con una pareja conocida. Nos encontramos en la típica gasolinera de autopista, donde solemos parar antes de llegar a la playa. Nos saludamos y comentamos de que vamos para la playa. Ellos también y decidimos ir juntos. Les decimos de ir a la Tejita y para allí nos fuimos cada uno en nuestro coche. Por el camino mi esposo me dice que supone que son nudistas. Bueno, al llegar cogemos las bolsa y sombrilla y nos dirigimos para la zona nudista de la playa. Entonces la pareja nos comentan que ellos no son nudistas. Le preguntó Jorge que si le molesta que nosotros lo hagamos y dice Pepe, el marido, que no y optamos por una zona mixta.

Pues llegamos extendemos las toallas y nosotros nos desnudamos. Ellos, Mary se pone en topless, que nos dice que lo hace siempre que van solos a la playa. Así pasa una hora y Pepe decide probar entre risas de su esposa. Así paso un rato y nos comenta Mary que, la verdad, que se siente rara entre tres nudistas y ella no, con lo que decide ella también probar. Y así pasamos el resto del día las dos parejas disfrutando del día de playa nudista. Sabemos que ahora hacen nudismo alguna que otra vez.



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Piscineando

Juli (02/10/2024)

Después de cinco años disfrutando del nudismo me animo a compartir una anécdota de este verano que ha supuesto un pasito más en nuestras vivencias nudistas.

Un amigo, del grupo de toda la vida, nos invitó a una barbacoa en el chalet de sus padres con otras dos parejas, o sea, en total cuatro parejas, con idea de quedarnos a dormir para evitar coger el coche.

Ya al caer la noche, tras mucho comer y beber, alguien propuso un baño para despejarnos. Las chicas no se animaron pero nosotros cuatro nos fuimos directos al agua. Estábamos en la piscina cuando uno de nosotros recordó una noche hace un montón de años que nos bañamos en pelotas en esa misma piscina.

A partir de ahí surgió el típico «¿A qué no hay huevos a bañarse en bolas?» Y ya os podéis imaginar lo que pasó a continuación. Nos quitamos el bañador y lo lanzamos a la zona donde estaban sentadas las chicas, que al ver volando unos bañadores hacía ellas no tardaron ni medio segundo en acercarse a ver lo que se estaba cociendo ahí.

El resto pues lo habitual, sumergirse en el agua para enseñar el trasero, dar saltitos en el agua, etc.

Piscina

Al salir del agua, todos, pudorosamente, salíamos tapándonos nuestras partes mientras nuestras chicas no paraban de hacer fotos con sus móviles y diciéndonos que apartasemos las manos. Nos miramos, contamos una, dos y tres y alzamos los brazos al aire.

Y así nos quedamos un buen rato, los cuatro chicos en pelotas y nuestras chicas vestidas, hasta que nos fuimos a vestir.

Yo pensaba que la cosa se quedaría así, como la típica «gamberrada» que surge espontáneamente y ya está.

Pero al día siguiente, por la mañana, estábamos los ocho alrededor de la piscina cuando una de las chicas dijo «¿Hoy no os vais a bañar en pelotas? Con las ganas que teníamos de veros desnudos a la luz del día». 

Y otra de ellas, mirándome a mí, añadió «Con lo que a ti te gusta bañarte desnudo, no» Porque todos en el grupo saben que somos habituales de playas nudistas.

La miré y dije: «Pues también tienes razón», me quité el bañador y me metí en el agua. Inmediatamente mis amigos hicieron lo mismo.

Intentamos convencer a las chicas para que se animaran pero lo más que conseguimos fue que dos de ellas, una por supuesto, Sara, mi mujer, hicieran topless.

Después comentándolo, otras dos parejas admitieron que lo habían probado alguna vez en la playa pero que no terminaban de sentirse a gusto, especialmente las chicas.

¿Quién sabe? A lo mejor esto es el inicio de una tradición «nudista» o «seminudista». No sé muy bien cómo calificarlo.

En cualquier caso, muy divertido.



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Nudismo en familia

Jorge (17/08/2024)

Este mes de Julio fuimos con la hermana de mi esposa y su marido a Lanzarote.

Ellos sabían que hacíamos nudismo con frecuencia así que nos comentaron que ellos no lo harían y que en la medida de lo posible no fuéramos a playas nudistas.

Así pasaron dos o tres días, mi cuñada decidió hacer topless en todas las playas, pero en una de las visitas turística por la isla terminamos en la playa del Papagayo 🦜🦜 una conocida playa nudista de la isla.

Al llegar, una visita maravillosa. Le comenta mi pareja a su hermana que era una zona nudista y que normalmente habría muchos nudista allí, pero digo de ir yo. Al llegar y ver cómo el 80 % de gente es nudista les dije que lo sentía, pero que haría nudismo y, rápidamente, me desnudé. Mi esposa hizo lo mismo y allí estaba una pareja desnudos y la otra no, ella en topless. Como a la hora, él decide quitarse el bañador, pues dijo que total era una oportunidad única para probar. Mi cuñada esperó ya al final del día para decidirse y quitarse la parte del bañador que tenía. Fueron quince minutos ese día, pero los dos últimos días que estuvimos en la isla, los cuatro hicimos nudismo.

Ya en Tenerife hemos ido con ellos dos veces a playas nudistas. 



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Mi esposa y yo

Gío (06/08/2024)

Empecé a hacer nudismo aproximadamente a los veinte años, pero dejé de practicarlo porque me moví de estado.

No fue hasta los cuarenta años que, ya casado, le dije a mi esposa que si quería ir a un resort naturista. No quería al principio, pero al final aceptó. Entonces decidimos ir a Desert Shadows en California. Cuando llegamos nos fuimos al cuarto y pues yo me saqué la ropa de inmediato. Ella se tardó un poco más. Al quedar completamente desnuda se miraba algo nerviosa. Yo abrí la puerta del cuarto para salir a la piscina y ella automáticamente se puso una mano en los pechos y otra en la parte de abajo.y luego dijo: «Ah, pues si todos afuera están desnudos». Al principio se ponía la toalla al no más salir del agua, pero como a la media hora salía del agua como si nada. Después de eso fuimos un par de veces a otro que se llama Glen Eden en California, pero años después nos divorciamos y mi esposa actual dice que ni loca va a un lugar así. Dichosos los que tienen esposa que le gusta el nudismo.



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Encuentro con la catequista

Jorge (07/02/2024)

Esta fue hace unos quince años. Resulta que estando mi esposa y yo en una playa haciendo nudismo, nos encontramos con la chica unos treinta años que daba la catequesis a nuestra hija en la playa. Ella estaba con su novio y la verdad estaba haciendo topless. Al principio fue algo chocante, pero después entablamos una conversación y nos comentó que ella solía ir a esa playa y hacía topless, que la religión hoy en día trata de formar buenas personas y honrados ciudadanos. Después nos dijo que los nudistas no le molestan, sí los salidos y mirones.

Con el paso de los años la hemos visto por esa playa y nos saludamos. Hace dos o tres la vimos haciendo nudismo y nos dijo que ya era hora de probar. Después la hemos visto más veces. Saludos.