La primera vez: Vicente

Relatos del primer contacto con el nudismo / naturismo

Vicente (07/07/2026)

El día que  le propuse a mi esposa ir a una playa nudista, pensé que se lo iba a tomar mal.

Yo habia empezado a practicarlo en casa y de forma ocasional, solitaria y casual, haciendo pequeñas tareas, leyendo  o escuchando musica. La cosa es que poco a poco fui alargando esas sesiones y notando que la ropa me empezaba a sobrar y que esas pequeñas sesiones me quedaban cortas, además de estar siempre encerrado entre cuatro paredes y con las persianas bajadas para evitar miradas indiscretas. Necesitaba o el cuerpo me pedía aire libre y naturaleza. Eso suponía un choque para mis arraigadas creencias y la educación recibida toda una vida que me llenaron de miedos y dudas, pues ya no soy joven.

Así fue como empecé a buscar información sobre nudismo y naturismo. Encontré la pagina de la FEN (que despejó gran parte de esas dudas y temores) y me puse en contacto con un grupo local, aunque no sabía si iba a ser capaz de desnudarme en publico.

De joven había hecho nudismo nocturno más por gamberrada y bajo los efectos del alcohol, en momentos puntuales con mi grupo de amigos y amigas de entonces, al salir de fiesta a una discoteca y luego darte un baño en la playa más cercana, más por reto que por conciencia. Y desde entonces nunca más.

Estando en esas y ya con las ideas bien claras, un dia decidí comentarle a mi esposa lo que me estaba sucediendo y que me gustaría probar e ir a una playa nudista. Y mi sorpresa fue que accedió. Buscamos en la red y encontramos una relativamente cercana a nuestro domicilio.

Lo  cierto es que no nos costó encontrarla, aparcamos cerca y cruzamos las dunas. Era principios de verano y habíamos ido muy temprano, por lo que no había casi nadie. Dejamos nuestras cosas, montamos la sombrilla y tras unos segundos de indecisión me desnudé, nos desnudamos. Rompiendo esos miedos de si íbamos a ser capaces de mostrarnos en público sin ropa (y sin tabúes).

La sensación de libertad fue increíble.

Todos los prejuicios y miedos desaparecieron al tocar la arena y el agua, al sentir el sol y el aire por cada centímetro de nuestra piel y vernos como pareja de un modo que nunca habíamos experimentado.

Toda o gran parte de la incomodidad que sentíamos desapareció con la ropa (y no volvió al ponérnosla de nuevo).

Había mas gente a nuestro alrededor, pero te miraban a los ojos, no a los cuerpos, y de una forma muy natural y respetuosa.

Y para mí fue como si encontrara esa parte en mi puzzle que me faltaba, estaba en mi lugar y mi sitio, una mezcla de asombro, de incredulidad, de liberación y del descubrimiento de un gran tesoro que llevaba mucho tiempo enterrado en mí.  La felicidad pasa por sentir ese momento de comunión con cuanto te rodea.

Volvimos a casa en silencio, pero de otra manera, algo había cambiado en nosotros, en nuestra forma de ser y ver la vida. Estábamos felices a la vez que confundidos… procesando todo eso que habíamos vivido en esa luminosa mañana.

Ahora vamos todas las semanas al menos una vez, porque ya se ha convertido en una parte de nosotros. Y podemos declarar sin miedo que somos nudistas . y compartimos con todos los demás naturistas esta  forma de ser y entender la vida.


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