Alejandro (28/03/2025)
Soy Alejandro de Argentina, y en la provincia donde vivo el nudismo no es una practica habitual y esta llenísima de prejuicios. Encontrar gente con afinidad por la desnudez es difícil ya que la mayoría solo quiere quitarse la ropa para tener relaciones.
Paso a contarles que de niño me gustaba estar desnudo porque me hacía sentir mas suelto. Salía de bañarme, me quitaba la toalla y disfrutaba mucho de verme en el espejo haciendo poses tontas. En mi crianza se me enseñó que debía de tener vergüenza de estar desnudo, por lo que al principio sentía culpa que a su vez me producía adrenalina por lo «prohibido»: ¿Qué me iban a decir?, ¿si me vieran qué pensarían? Aprovechaba todos los ratos que me quedaba solo en casa para estar cómodo sin que nadie me viera.
Recuerdo muy bien el día en el que estaba alcanzando la mayoría de edad cuando por un informe leído en internet llegué a un foro nudista de la capital. Me fascinaba la idea de que las personas pudiesen pasar el rato desnudos en comunidad, jugando, divirtiéndose y demás, por lo que comencé de a poco a interiorizarme más precisamente en el Naturismo. El no tener gente afín en mi zona hacía un poco difícil cumplir ciertas cosas, pero había experiencias que sí podía tener por mi cuenta, por lo que arranqué a buscar montes y lugares naturales alejados en donde desnudarme. Llegaba me quitaba la ropa, la resguardaba en la mochila y caminaba descalzo por el césped, la arena y los diferentes suelos siempre con mucho cuidado, la sensación es increíble… ¡Lo sientes todo! Desde el viento que te acaricia toda la extensión de la piel hasta las hojas que crujen con tus pasos, las plantas que rozan y el sol que te llena de vitalidad. Es normal que dependiendo la zona yo debía tener más cuidado con ramas secas y espinas, pero con la frecuencia pude aprender a moverme y a explorar sintiéndome parte del entorno, dándome el permiso de jugar y escalar arboles, refrescarme en ríos seguros, sentir la lluvia en todo mi cuerpo mientras camino y extiendo los brazos, o simplemente relajarme a la sombra de un árbol mientras meditaba… si lo pueden probar, con protector solar y repelente, ¡háganlo!
En casa la historia era similar, como vivía solo la pasaba el 80% del tiempo desnudo, ya sea trabajando (soy escultor y artesano) limpiando y demás cosas.
Tengo dos amigos muy cercanos que siempre venían a casa y me tenía que vestir cuando llegaban, hasta que un día que el calor estaba insoportable… tomé valor y les dije… que yo en casa acostumbraba a estar desnudo porque la ropa me incomodaba, a lo que me dijeron «es tu casa, vos andá como querés» y la verdad fue un alivio grandísimo el saber que ello,s a pesar de no ser nudistas, respetaban mi estilo de vida. Desde entonces estaba siempre desnudo cuando me visitaban, charlábamos y pasamos el rato sin que ninguno se inmute por eso.
Con el correr de los años he visitado quintas, playas y reservas naturales que descubrí en mi país y he hecho amigos muy sinceros, de esos con los cuales puedes abrazarte cálidamente y compartir tu tiempo y tu historia. Los nudistas y naturistas con los que conecté tienen esa pequeña chispa de respeto y humanidad que hace que aprecie muchísimo el haberlos conocido y compartido con ellos momentos al natural.
Actualmente, con mis 32 años tengo mi pareja que, si bien no es nudista, acepta mi desnudez diaria y dormimos juntos piel a piel… Me ha dicho que quiere acompañarme a la reserva natural de aquí donde pasé los días más hermosos estando en comunión con la naturaleza y los míos. Probablemente no sea este año, pero me hace muchísima ilusión estar con la persona que amo en el lugar y la comunidad que más abrazó la esencia de mi ser… ¡Gracias por leer mi relato! Piérdanle el miedo y el pudor a su cuerpo, la desnudez los libera.

