Juli (02/10/2024)
Después de cinco años disfrutando del nudismo me animo a compartir una anécdota de este verano que ha supuesto un pasito más en nuestras vivencias nudistas.
Un amigo, del grupo de toda la vida, nos invitó a una barbacoa en el chalet de sus padres con otras dos parejas, o sea, en total cuatro parejas, con idea de quedarnos a dormir para evitar coger el coche.
Ya al caer la noche, tras mucho comer y beber, alguien propuso un baño para despejarnos. Las chicas no se animaron pero nosotros cuatro nos fuimos directos al agua. Estábamos en la piscina cuando uno de nosotros recordó una noche hace un montón de años que nos bañamos en pelotas en esa misma piscina.
A partir de ahí surgió el típico «¿A qué no hay huevos a bañarse en bolas?» Y ya os podéis imaginar lo que pasó a continuación. Nos quitamos el bañador y lo lanzamos a la zona donde estaban sentadas las chicas, que al ver volando unos bañadores hacía ellas no tardaron ni medio segundo en acercarse a ver lo que se estaba cociendo ahí.
El resto pues lo habitual, sumergirse en el agua para enseñar el trasero, dar saltitos en el agua, etc.
Al salir del agua, todos, pudorosamente, salíamos tapándonos nuestras partes mientras nuestras chicas no paraban de hacer fotos con sus móviles y diciéndonos que apartasemos las manos. Nos miramos, contamos una, dos y tres y alzamos los brazos al aire.
Y así nos quedamos un buen rato, los cuatro chicos en pelotas y nuestras chicas vestidas, hasta que nos fuimos a vestir.
Yo pensaba que la cosa se quedaría así, como la típica «gamberrada» que surge espontáneamente y ya está.
Pero al día siguiente, por la mañana, estábamos los ocho alrededor de la piscina cuando una de las chicas dijo «¿Hoy no os vais a bañar en pelotas? Con las ganas que teníamos de veros desnudos a la luz del día».
Y otra de ellas, mirándome a mí, añadió «Con lo que a ti te gusta bañarte desnudo, no» Porque todos en el grupo saben que somos habituales de playas nudistas.
La miré y dije: «Pues también tienes razón», me quité el bañador y me metí en el agua. Inmediatamente mis amigos hicieron lo mismo.
Intentamos convencer a las chicas para que se animaran pero lo más que conseguimos fue que dos de ellas, una por supuesto, Sara, mi mujer, hicieran topless.
Después comentándolo, otras dos parejas admitieron que lo habían probado alguna vez en la playa pero que no terminaban de sentirse a gusto, especialmente las chicas.
¿Quién sabe? A lo mejor esto es el inicio de una tradición «nudista» o «seminudista». No sé muy bien cómo calificarlo.
En cualquier caso, muy divertido.
Siguiente: Nudismo en familia – Jorge (17/08/2024)

