Primer velero nudista de AANUMA

Yo estuve allí: Primer velero nudista de AANUMA

Alfredo (28/07/2017)

Esta actividad nudista ha sido una propuesta novedosa y diferente en la que tod@s l@s participantes hemos aprendido que no hay que poner límites a nuestras ilusiones.

La idea surgió en la asamblea anual de la Asociación y fue tomando forma poco a poco, con mucha ayuda de tod@s. Por un lado, ayuda de la Asociación que desde el principio nos ofreció la ayuda en forma de aportación económica y de gestión de los pagos y cobros. Por parte, de la empresa que nos ofreció el alquiler porque estuvo esperando hasta que pudimos reunir las ocho personas que se necesitaban. Y finalmente, de los participantes porque fuimos convenciendo a propios y ajenos hasta que logramos reunir a todo el grupo de navegantes nudistas.

Al final, se formó un grupo con cuatro mujeres y cuatro hombres en el que había soci@s de toda la vida, personas que no habían hecho nudismo nunca, nuev@s soci@s y en el que había un deseo común: probar una nueva experiencia tan diferente y distinta como cada uno de nosotros.

El viernes, primer día de este fin de semana, estuvo dedicado al viaje hasta nuestro destino: el puerto de Tomás Maestre. El grupo se dividió en dos coches, uno que salía a las doce horas y otros antes de las catorce horas. El primero decidimos evitar el atasco utilizando la autopista de peaje hasta La Roda y conducir en las horas en las que la mayoría estaba comiendo. El segundo grupo decidió no hacer caso del GPS y se internaron por los pueblos manchegos del interior. Los del grupo mañanero, llegamos antes para conocer un poco nuestro velero: el Nuberu dos (el nombre, de origen asturiano, se da al señor del rayo, el orbayu, la lluvia y la tormenta) y charlar con el patrón, que nos comentó que también era nudista y que lo practicaba habitualmente con su mujer en El Portús. Al final, unos y otros nos encontramos con tiempo suficiente para realizar las compras de víveres y la asignación de camarotes.

Al día siguiente, seguimos las indicaciones del patrón y decidimos navegar hacia la zona de La Azohía y así evitar el viento y la mar. Como el puerto de Tomas Maestre tiene un puente levadizo que determina el tránsito con su apertura en las horas pares, decidimos levar anclas antes de las diez de la mañana. La primera escala fue la zona de Calblanque, el parque natural que está en la entrada de La Manga y que se conserva totalmente virgen, sin que la huella humana haya estropeado nada de su belleza. Después de este primer baño nos encaminamos hacia la ensenada de El Portús. A nuestro estribor íbamos contemplando la costa murciana que ofrece dos visiones totalmente contrapuestas. Por un lado, unas zonas casi intactas, como El Gorguel o las Islas Hormigas, por otro, zonas altamente contaminadas como Escombreras o Portman.

Según nos acercábamos a nuestro destino, Eolo y Neptuno nos fueron complicando la navegación con olas que hacían nuestro velero más inestable. Así que decidimos cambiar nuestro destino final y buscar refugio en Cala Cerrada, una zona totalmente a resguardo que nos dio la posibilidad de disfrutar de una comida en familia y varios baños en aguas transparentes profundas y pobladas de fauna marina y también la opción de estirar las piernas por tierra con un grupo de expedicionarios nudistas. Por la noche, además, el patrón nos enseñó las infinitas estrellas que se ofrecían ante nuestros sorprendidos ojos.

Faro visto desde el mar

El domingo nos despertamos pronto y tras el desayuno fuimos a disfrutar de un baño en La Azohía. Todos disfrutamos mucho aunque pronto tuvimos que emprender nuestra vuelta a puerto para intentar entrar a puerto en la apertura de las dieciséis horas. A pesar de nuestro empeño, no pudimos llegar a tiempo y tuvimos que cambiar los planes. Así que preparamos las maletas, comimos juntos y dejamos todo preparado para el siguiente turno. Fue una entrada concurrida porque coincidimos con los barcos que habían estado celebrando la fiesta de la virgen del Carmen dentro del Mar Menor.

La vuelta a Madrid fue un poco más lenta por el regreso de los que iban de la Manga a Murcia y los que volvían de Valencia. Con una parada en La Roda para reponer fuerzas, todos llegamos a nuestros destinos para dormir con el buen sabor de boca (salado) de este fin de semana.

Como resumen de la actividad, ha sido un fin de semana intenso y denso en el que debíamos haber prolongado con algún día más y en el que tod@s tuvimos nuestros bautismo demostrando que la actitud para vencer miedos y prejuicios nos permite romper límites.

Por eso, volveremos a organizar otra salida náutica con más tiempo para disfrutar.