Cómo vi la Pronudista 2008

Yo estuve allí: Cómo vi la Pronudista 2008

Antonio (14/06/2008)

Hola a todos. Isa, Luispe y algunos compañeros y amigos estuvimos en un espléndido día señalado en el lugar adecuado je, je. Éramos: un marinero ciclista (Julián), un barcelonés (Joan Anton), un vasco (Iñaki), un madrileño con un par de … muy bien puestos, Joaquín y un andaluz (yo, Antonio). Y además dos participantes más… vestidos.

Se llegaron más personas pero creo que al final no se decidieron a acompañarnos, quizas corte, miedo, no sé…

Pienso que había que estar ahí en la primera pronudista de españa y ahí estuvimos. Esa es precisamente mi mayor satisfacción: yo estuve allí, porque había que estar. Y después, que me quiten lo bailao, je, je.

En cuanto a cómo se desarrollaron los hechos,… pues de la manera más natural y normal posible. Al estar pocos aquello era más bien un estupendo paseo que una gran manifestación, y el recorrido me resultó de lo más tranquilo y gratificante. Nos acompañó un día magnífico, con una temperatura superagradable y un ambiente en la calle que encontramos amable y sin mucho tráfico.

Repartimos bastantes trípticos y a mí me los pedian a menudo los viandantes y parejas con las que nos cruzábamos, lo cual me sorprendia agradablemente. En todo el trayecto, yo solo escuché una muestra de desaprobación que me hizo gracia: ¡Qué barbaridad!, oí de lejos a una señora mayor. Lo que más me llamó la atención fue la normalidad con que la mayoría de la gente nos veía o nos acogía. No ví nadie que nos rehuyera. Todos, absolutamente todos, se cruzaron con nosotros, aunque yo viese algunas caras, pocas en verdad, con muestra de que no sintonizaban. Haciendo una tentativa, calculo que un setenta por ciento sin problema ninguno, y que con una normalidad evidente nos miraban o nos trataban. Y como he dicho muchos curiosos y curiosas nos pedían información y trípticos. En general, la gente a su bola, sin problemas y la verdad tampoco reparaban mucho en nosotros, aunque eso sí, nos veían seguro. Iñaki fenomenal, con el cartelito de la Pronudista pegado en la espalda.

Nunca en mi vida imaginé que iba a conocer la Cibeles y la Puerta de Alcalá sin ropa alguna sobre mi cuerpo, je, je. Muy bonitos las calles, aceras, parques, fuentes y monumentos que vimos ese día en un Madrid muy acogedor y tranquilo.

Un coche de la policía municipal nos seguía a distancia, pero sin problema ninguno. Nosotros a lo nuestro, paseando con naturalidad, charlando y de lo más normal. Que yo recuerde no tuvimos ningún contratiempo ni caminando en las calles, ni al llegar a la entrada del parque del Retiro. Allí nos hicimos unas fotos para recuerdo y también por la curiosidad, algunos paseantes nos hicierosn fotos esponténeamente.

Yo iba muy natural y muy normal, me encontraba superagusto y hasta hoy día me sorprendo de mí mismo, y es que no me acabo de creer que estuviese tan relajado y natural ese día en Madrid y… ¡sumergido entre tanta gente! ¡Si iba en bolas! ¡Todos ibamos en bolas! Je, je. La explicación que le encuentro no puede ser otra y, al final, creo que es comprensible y fácil: el cuerpo y la mente humanas no necesitan de ropa alguna para sentirse a gusto.

Al finalizar, el descansito merecido y las horas que nos tiramos tumbados en el fresco cesped del paseo del Retiro, y que fueron maravillosas. Charlamos de todo lo que se nos antojaba y hasta mostrábamos nuestra extrañeza de que todo hubiese salido tan requetebién. En especial el buen acogimiento por parte de los ciudadanos y turistas de Madrid. Y, por supuesto, de la cantidad de personas y grupos de usuarios del parque donde nos hallabamos en ese momento.

Y eso que los nudistas reunidos allí éramos pocos en cantidad, que no en ilusión. Pero si hubiésemos sido más, esa satisfacción y plenitud se hubiese multiplicado por diez seguro. La ropa, por otra parte, no nos fue necesaria en ningún momento, ni la echamos de menos, je, je.

La nota menos agradable fué lo que ocurrió al final de la tarde. Se nos acercó la policía pidiéndonos que nos tapásemos los genitales como mínimo. Primero vinieron dos agentes, y después dos más. Nosotros conversamos con ellos muy educada y amablemente. Al final como no sabían qué hacer con nosotros, pues en realidad no estábamos ni exhibiéndonos, ni molestando a nadie, (y es que estábamos como otros grupos de jóvenes cercanos, relajados y tomando tranquilamente el sol en el parque,…. o los mismos paseantes y viandantes, cada cual a su bola), optaron creo, por no arriesgarse a ir a mayores, en pedir información por radio y llamar a instancias superiores. Se nos acercó un subinspector de policía, y el hombre, muy amable y con tacto y respeto, trató de explicarnos el caso de que unos poquitos ciudadanos se sentían incómodos ante nuestra presencia. Supongo que no tendrían más de cuatro llamadas o quejas, y eso que estábamos a la vista y nos veían bastantes paseantes y turistas en la explanada junto al lago del Retiro, muy concurrida a esas horas. Por cierto, todos ellos pasaban olímpicamente de nosotros (hasta que llegaron los policías, claro). En ningún momento se nos acercó ningún ciudadano de Madrid a recriminarnos algo. En cambio sí se nos acercó alguna gente a preguntarnos y a interesarse por el tema. Isa, por ejemplo, estuvo largo rato hablando con una madre que iba con su pequeña hija.

Un buen rato de conversación y de intercambio de argumentos sirvió para aclarar el tema con los agentes, hasta que por último se percataron de que no había motivo suficiente para pasar a más. Esto nos dejó con una satisfacción casi de “ensoñamiento”, de sonrisa compartida y de tranquilidad inusual.

Todos los que estuvimos allí aprovechamos para conocernos y la impresión que me dieron fue tremendamente positiva, desde el risueño Iñaki pasando por el intrépido Joaquín con la anécdota del psicólogo del Samur que lo examinó. Je, je. Y hasta el inspirado Julián y sus diálogos con los representantes de la autoridad, auténticos delicatessen. Sin olvidar la constancia y el aplomo de Luis. O Joan Anton, grabando con su video…. Y más.

Noté enseguida que allí, en aquel encuentro de personas que no se conocían de antes casi de nada, surgían muy buenas vibraciones, y que en el fondo,… muy buena parte de lo que representa y siente el nudismo y el naturismo español anidaba allí entre nosotros.

¿Qué más podíamos pedir?, je, je. Si además nuestra reciente controversia con la policía se saldaba a nuestro favor, en donde me gustó mucho el ver que todos nosotros participamos con argumentos y pruebas, como una escenificación y con el suspense propio de una obra de teatro, je, je. También, todo sea dicho, hemos de reconocer la excelente actitud y amabilidad y buenas maneras con que actuaron los agentes. Chapeau a ambas partes,… aunque ninguna de elllas sabía como iba a terminar aquello, je je.

Y terminó toda esta “aventura” como empezó, muy bien y sosegadamente. A eso de las cinco de la tarde nos levantamos del cesped, nos vestimos y nos fuimos a tomar unos refrescos a una terraza cerca de la estación de Atocha, cerca de nuestros coches y de la próxima e inevitable despedida.

Yo me vine como fui: en autobús y sin tener que conducir, je, je. Y el billete muy barato por cierto, para los cerca de 500 kms que me separan de la capital española.

Ya sabeis Isa, Luis y compañeros, en la próxima superseguro que estaré también, y es que me falta mucho todavía por conocer de esa bella ciudad de Madrid, je, je.

Y en cuanto a los videos que queréis sacar en YouTube o fotos, absolutamente sin ningun problema , solo con una condición: que no me censuréis, ni el culito, ni los genitales, ni mi cara, ni nada de nada,… que mi identidad es todo mi cuerpo. Je, je.

… y nada más que añadir, que me siento muy feliz y gozoso de haber estado donde había que estar y con tan grata compañía como la vuestra.

Un saludo para vosotros y para todos los nudistas y los no nudistas y para toda la gente tolerante y sana de mente, de Antonio, silvestre en los foros.