Relato del Tunick

Yo estuve allí: Relato del Tunick

Pedro e Isabel (8/06/2003)

Desde Barcelona comentaros lo que ha sido la instalación (así las llama él) de Spencer Tunick en esta ciudad.

Como sabeis, desde hace más de dos meses se había anunciado el evento lo que condujo a que mas de 12.000 personas humanas se apuntaran para participar. En la realidad no ha sido para tanto, solo han tomado parte unas 7.000 (record absoluto de este tipo de montajes).

La cosa ha ido así:

A las 4 de la mañana se ha comenzado a entrar en el recinto, el paseo de la Reina Cristina, en la barcelonesa montaña de Montjuic, que va desde la plaza de España hasta las fuentes mágicas.

Primero nos han conducido al palacio número 1, el Palau, de la feria de muestras, que ha cumplido como perfecto vestuario-desnudario, donde hemos permanecido mas de hora y media hasta conseguir que llegaran todos los acreditados.

Una vez allí e impacientes por que comenzara el lío, entre gritos de “NO A LA GUERRA”, y aplausos y gritos con las excusas más nimias, el Tunick se ha subido a una escalera y micro en mano, en perfecto anglo-americano se ha dirigido a la peña para dar las órdenes oportunas.

Como que no se le entendía, un traductor macarrónico nos lo iba traduciendo en macarrónico castellano. Entre entendidos y malentendidos al final todos hemos llegado a la conclusión que lo mas práctico era hacer lo que hacia el de delante o el de al lado, que a su vez haría lo que hiciera el de delante, o el de al lado, etc… así no habría problema.

Pues bien, aclarado el desarrollo del acto, a la voz de ya, los 7000 que nos encontrábamos dentro del Palau nos hemos desnudado en un plis- plas y hete aquí que lo que en un principio era un puzzle multicolor de camisetas, pantalones, faldillas y cabelleras se ha convertido en un sorprendente flash de tonos carne.

En un instante todos hemos quedado socializados, no existían diferencias de razas ni de rezos, de pieles ni de pelos. Como por arte de magia, todos desnudos, ofreciendo a los demas su imagen mas natural y directa, sin tapujos: aquí estamos y así somos.

Este momento ha sido triunfal. Un gran grito común se ha elevado por el aire del Palau para despertar a la mañana, que aún dormida, nos acogería más tarde en el frío asfalto de la Avenida Reina Cristina.

Enseguida todos hemos salido a la calle, por las tres puertas del Palau que vomitaban cuerpos desnudos ansiosos de comunicar, de transmitir, de hablar, de decir: aquí estamos y somos muchos.

Iluminados por la luz del alba, con un cielo azul pastel salpicado de golondrinas madrugadoras nuestros cuerpos desnudos se han esparcido por toda la avenida y han cubierto con su piel el negro asfalto.

Grandes contrastes, frío suelo y cálidos cuerpos; oscuro asfalto y luminosa piel; duro pavimento y carne suave: aquí estamos y nos ofrecemos a la mañana.

Primera pose: tendidos en el suelo mirando al cielo. A la vista del azul sentimientos de paz y tranquilidad. El Tunick trabajando y nosotros absortos en nuestros pensamientos mientras dirfrutábamos del momento, del lugar y de la compañía. Tendidos en el suelo, tocándonos unos con otros, arropados entre nosotros mismos.

Todos en pié y gran aplauso. Nos miramos y no nos lo creemos, “está ocurriendo y soy partícipe de ello”.

Segunda pose: arrodillados en posición fetal. Jo, que daño en las rodillas. Otra vez todos en el suelo, ahora algo más incómodos y generando en el betún un sinfín de dunas de piel, entrelazadas, muy juntas, cabezas contra nalgas. El Tunick trabajando y nosotros… ¿me podré levantar ya?… la verdad es que no hace nada de frío, al contrario, así recogidos lo que tengo es calor… Axilas que empiezan a llorar y entrepiernas, y… por fin todos en pié.

Nuevo aplauso, esta vez más sonoro y al Palau.

De vuelta al Palau hemos tenido la última sesión de foto. De nuevo el Tunick currando, subido a su grúa y todos impacientes para culminar la obra con una pose de abrazos de dos en dos, mirándonos cara a cara y unidos solo por los brazos. “Click”, ya está. Muchos zenquius y hasta otra.

Para los amantes de los números les diremos que el 60% eran mujeres, que el 50% eran menores de 30 años; que el 25% tenían entre 18 y 25, lo que significa que los jóvenes sí que se desnudan, solo falta ofrecerles alternativas válidas y adaptables a sus necesidades e inquietudes.

Personalmente comentaros que nosotros hemos ido en familia, Pedro, Isabel y nuestras dos hijas Ana, de 19 años y Marta de 17. Nos lo hemos pasado extraordinariamente y al salir hemos organizado una chocolatada con otros miembros del CCN que también han asistido al evento, en la calle, junto a la casa de Pep y Flor.

Como última reflexión, una experiencia plena, difícil de repetir en mucho tiempo, que nos ha hecho comprender que el nudismo es posible y que nuestro futuro como nudistas cada vez se ve más color de piel.

Seguro que nos dejamos algo en el tintero, pero es igual, estamos convencidos que nos habeis entendido a la perfección.

Hasta otra os abrazan y desean salud

Pedro e Isabel


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