La primera vez: Sara

Relatos del primer contacto con el nudismo / naturismo

Sara (08/09/2019)

Después de nuestra iniciación, volvimos los últimos días de agosto y esta primera semana de septiembre al apartamento de mis suegros y, naturalmente volvimos a la playa del Carabassí, viviendo Sara su primera experiencia de desnudez al completo.

En el camino a la playa le pregunté si ya que estábamos solos, esta vez tenía previsto desnudarse del todo, y con su sonrisa picarona me contestó que ya veríamos. Nada más llegar, mientras estaba concentrado luchando con la sombrilla, me dio un toque en el hombro, me giré, y allí estaba en pelota picada. No había tardado ni medio segundo en quitarse el bikini dispuesta a disfrutar de la playa al natural.

Más tarde reconoció que cuando estuvimos con Javi y Alicia había estado más que tentada a despelotarse, pero que como Alicia no se animaba, se cortó.

Unos días después, coincidimos con mis suegros en el apartamento. De primeras pensé que se nos había acabado el rollo y que tocaría bajar con ellos a la playa del pueblo, pero Sara les contó que habíamos conocido una playa maravillosa y que si no les importaba, por las mañanas iríamos allí y por las tardes con ellos, y para mi sorpresa, no omitió el detalle de que se trata de una playa nudista, y que nos encanta disfrutar de la playa al natural.

Estuvimos charlando sobre lo típico, si no nos daba vergüenza que la gente nos viera desnudos, etc. Les contamos que al principio te sientes muy extraño, pero que la sensación de recibir el sol en la piel y bañarse sin nada es tan incomparable que pronto te olvidas de todo.

Pero lo más inesperado vino unos días después. Un día amaneció lloviendo un poco, y la previsión del tiempo daba nubes y lluvia hasta el mediodía. Mi suegro, que no para quieto, propuso ir a visitar el parque de las salinas de Santa Pola, muy recomendable por cierto, y que como está al lado de la playa, nos llevaramos todo por si nos quedábamos ahí.

Vistamos la salina y al final del recorrido encontramos una pasarela de madera que lleva a la playa. Cuál fue nuestra sorpresa al llegar y ver que en la playa, poco concurrida, la mayoría de la gente estaba desnuda.

Mi suegra comentó que mira que bien, que ni hecho aposta. Sara les dijo que si preferían podríamos ir a otra playa, a lo que mi suegra contestó que no, que así podíamos estar nosotros a gusto. Extendimos las toallas y nos quedamos sentados, cada uno con su bañador. El ambiente se podía cortar con un cuchillo, una cosa es contarle a tus padres / suegros que eres nudista y otra es ponerse en bolas con ellos. Entonces mi suegra, que es muy prudente, dijo que le parecía que nos estaban cortando, así que se iban a dar un paseo hacia el inicio de la playa, donde se veían casas, y se tomarian algo, así nos podíamos bañar a gusto, y cuando se iban añadió, que a ellos no les importaba que estuviésemos desnudos, que al fin y al cabo, si no nos importa que nos vea cualquiera así, menos nos debía importar que nos viera nuestra familia.

Se marcharon y en cuanto dieron unos pasos me quité él bañador, lo estaba deseando. Una vez los perdimos de vista, Sara hizo lo mismo y nos bañamos. Al cabo de un rato, ya tumbados en las toallas, vimos a lo lejos que volvían, Sara me avisó y se puso la parte de abajo del bikini, yo entonces le pregunté que por qué no nos quedábamos en pelotas, al fin y al cabo, nos habían dicho que no les importaba, y que su madre tenía razón. Sara me dijo, tú si quieres no te pongas el bañador, yo me lo pienso, me da un corte que te cagas y máxime con el chichi pelado, ya que se había hecho la de depilaciónción integral.

Cuando llegaron mi suegra le dijo a su hija, que ya veía que yo me había animado a quitarme el bañador y que si ella no se decidía, y Sara dijo a lo mejor luego. A mí, que estaba tumbado boca abajo, por aquello de superar el trago gradualmente, me dijo que tenía un culo muy mono.

El sol empezaba a apretar, así que tocaba otro baño, me levanté, Sara también y dijo, allá voy, se quitó él bikini y salió corriendo al agua mientras su madre aplaudía.

A la vuelta vino el trago de mostrarse de frente, instintivamente daban ganas de taparse con las manos, pero con toda la naturalidad del mundo salimos cogidos de la mano y nos secamos al sol mientras charlabamos con ellos. Aprovechamos para pedirle que nos hiciera la típica foto mirando al mar cogidos de la mano y curiosamente mi suegra también quiso hacernos alguna con su móvil. Al final resultó todo mucho más natural de lo esperado.

Sinceramente, nos costó un montón, sobre todo a Sara con su padre delante, pero debo decir que pasada la sensación inicial te sientes muy a gusto y muy natural. Sara dice que es una de las cosas más liberadoras que ha hecho, y tiene sus ventajas. Una vez dado ese paso, ya es natural salir de la ducha desnudos, al ser él apartamento un ático bastante discreto podemos tomar el sol desnudos, y ahora Sara siempre hace topless con sus padres en cualquier playa.

Me he extendido un montón, pero creo que está bien reflexionar sobre cómo tratamos nuestra afición al nudismo en nuestro entorno, algo que no siempre hacernos y que desde luego no contribuye a que se extienda el nudismo y se vea de manera natural.