La primera vez: Lara, Verónica, Cristina y Nadia

Relatos del primer contacto con el nudismo / naturismo

Lara, Verónica, Cristina y Nadia (08/07/2019)

Nuestros nombres son Lara, Verónica, Cristina y Nadia, somos de Valencia y se nos ha ocurrido escribir cual fue nuestra primera experiencia nudista, ya que la vivimos las cuatro a la vez, y se nos ha ocurrido que sería original hacerlo todas juntas tras saber de la existencia de esta página a través de la instigadora de nuestro bautismo nudista, nuestra amiga Sandra.

Para poneros en situación, ella nos contó una tarde que quedamos las cinco junto a otras tres amigas para tomar algo, que había hecho nudismo unos días antes con un amigo suyo. La verdad que a unas nos sorprendió más que a otras, pero en general nos sorprendió, porque la conocemos desde hace muchos años y aunque en días y tardes de playa hemos tomado el sol e incluso hecho topless con ella, saber que se había desnudado en público, en una playa y delante de un amigo nos pareció increíble.

Como es normal estuvimos hablando del hecho en sí, de la situación, de las sensaciones… y nos contó que ella pensaba repetir porque la experiencia le gustó mucho.

De esa tarde donde nos contó su bautismo nudista ha pasado en torno a un año, y no habíamos hablado mucho del tema hasta el comienzo de este verano, donde una tarde de playa, mientras tomábamos el sol nos propuso que la siguiente quedada playera la podíamos hacer en una playa nudista.

Al principio lo tomamos a risa, y pasamos un rato divertido hablando de como seria, pero una vez pasado el rato, a mí personalmente (Lara) me empezó a picar el gusanillo y hablamos de que en un futuro podía ser.

Un buen día, por nuestro grupo de WhatsApp empezamos a hablar para quedar e ir a la playa y Sandra nos recordó esa conversación, y tras mucho hablarlo y debatirlo quedamos en ir a la playa nudista que ella conoce (Malvarrosa de Canet de Berenguer) y una vez allí decidirnos a hacerlo o no.

Así que llego el día, quedamos donde ella vive, con nuestro bikini, vestido, sandalias, bolso, protección solar y demás utensilios playeros y nos montamos en su coche camino a la playa.

El viaje al principio fue un poco tenso quizá por los nervios, pero comenzamos a hablar de lo que cada una pensábamos o si habría mucha gente, muchas chicas, si habría niños y nos fuimos acercando a la playa casi sin darnos cuenta.

Ahora os voy contar mi experiencia, y luego os voy a escribir la del resto de mis amigas que me han pasado por WhatsApp.

Lara:

Yo personalmente, aunque estoy muy a gusto con mi cuerpo, sobre todo después de resolver mi único complejo hasta el momento (aumento de pecho), nunca me había planteado hasta que nos lo propuso Sandra hacer nudismo. Es más, no soy muy morena de piel, y casi nunca hago topless. El caso es que tras la propuesta me empezó a picar la curiosidad de probar la experiencia y tardé poco en animarme. Una vez vi el cartel que señalaba la playa nudista la verdad es que sentí un montón de nervios, y cuando estábamos ya en la playa, buscando un sitio para colocarnos no estaba del todo convencida, pero en cuanto vi a Sandra desnudarse con toda naturalidad pensé que era ahora o nunca, y sin pensármelo mucho también me desnudé. La verdad que la sensación de ser observada y pasar vergüenza me duró diez minutos, y tras salir del agua del primer baño ya no existía. Repetiré con mis amigas de nuevo o con mi novio, que también me contó que hace muchos años que hizo nudismo y no le importaría repetir.

Cris:

La verdad sea dicha, yo antes de que nos lo propusiera Sandra, había pensado más de una vez en hacer nudismo, pero nunca me lo había planteado en serio, ni conocía el lugar donde probar, ni con que gente ir, etc. Así que cuando nos lo propuso Sandra yo enseguida le dije que sí, que contase conmigo para ir, ya que alguna vez me lo había planteado, me encanta la playa, tomar el sol, y odio las marcas de bikini.

En los momentos previos sí que pase nervios, pero creo que más por la expectativa o saber la sensación de hacerlo que por el hecho de desnudarme en sí.

En cuanto vi desnudarse a Sandra no lo dudé y fui tras ella, y viendo que alguna más se animaba todavía me lo pensé menos. Fue una tarde estupenda. Amigas pasándolo bien, en la playa que es una de mis pasiones y descubriendo que estar desnuda al aire libre es una experiencia maravillosa y quizá nuestra cultura o nuestra educación nos hace que veamos como un tabú estar desnudos cuando en ese ambiente es totalmente normal. Yo ya he repetido, con Sandra y sola je, je, y lo seguiré haciendo.

Nadia:

Yo en un principio dije que sí a ese día playero porque llevaba un tiempo algo rara y descontenta conmigo misma por mi cuerpo, ya que he perdido bastante peso en poco tiempo por motivos personales, e incluso el ir a la playa normal era algo que me costaba. Decidí que iba con ellas, y que como en un principio no había presión, yo me quedaba en topless y a ver qué pasaba. Al llegar allí me puse muy nerviosa, pero saber que ellas iban a estar en la playa conmigo y que alguna se iba a desnudar me quito un poco de presión. Como tenía en mente me quede en topless, una de las veces que fuimos al agua hablé con Sandra y me quité dentro del agua la parte de abajo, pero me la puse antes de salir, y ya cuando llevábamos buen rato y vi que iba a ser la única sin desnudarse, no sé si por inercia u orgullo me desnude también. La sensación, al principio de vergüenza total, y después de libertad absoluta.

No sé si volveré a repetir por mi cuenta, aunque tengo que admitir que si surge volver con ellas es muy probable que lo haga.

Vero:

Yo creo que soy la más tímida de todas, y se pueden contar con los dedos de una mano las veces que he hecho topless en mi vida, ya que no es algo que me llame la atención, ni me molesten las marcas de bikini. Me apunté a la idea tan solo por ver si las demás eran capaces y porque “no era obligatorio desnudarse”. Unos días antes y de camino a la playa decidí que si las demás hacían topless o se desnudaban, yo haría topless y vería como iba la cosa. Así que cuando extendimos las toallas y nos quitamos la ropa, yo me quedé con mi braguita casi sin mirar lo que hacían las demás. No me sorprendió que Sandra se desnudase, pero sí de alguna de las otras, je, je. Sobra decir que a última hora de la tarde y ya con poquita gente en la playa, me desnudé completamente y unos minutos después, tras sentir una timidez horrible me fui a bañar. Esa sí fue una experiencia increíble y sobre todo me sentí libre e integrada con la naturaleza. No sé si volveré a repetir, pero fue una experiencia que recordaré.

Así que como prometió Sandra, hemos escrito nuestra experiencia en esta página. Nos comentó su existencia, nos dijo que había escrito, y tras leer su relato dijimos que nosotras también lo escribiríamos. Deuda saldada.