La primera vez: Sandra

Relatos del primer contacto con el nudismo / naturismo

Sandra (06/04/2019)

Me llamo Sandra y os voy a contar como fue mi primera experiencia nudista.

Yo soy de Valencia, y ya había hecho topless en alguna ocasión, yendo sola a la playa o con alguna amiga de confianza, porque aunque considero que no tengo mal cuerpo, no me gusta exhibirlo delante de conocidos y aunque odio las marcas de bikini (por eso hacía topless), si iba a la playa con algún conocido o familiar no me quitaba la parte de arriba del bikini.

El caso es que conocí a un chico y nos fuimos haciendo amigos. Llegado un momento, él me preguntó que si me gustaba la playa y le contesté que sí, que me encanta. Él me dijo que también, y que si alguna vez estaba solo porque no tenía nadie con quien ir a la playa, le gustaba ir a una playa nudista, que había probado una vez por curiosidad y estaba genial. Yo le dije que a mi me daría mucho apuro, y que como mucho había hecho alguna vez topless por las marcas del bikini, pero nada más.

Él empezó a reírse, y me dijo:

– Nunca hemos ido a la playa juntos, ¿te animarías a ir conmigo a una nudista?

Yo le contesté que no, que ni loca, que me daba mucha vergüenza. Él, yo creo que ya bastante lanzado, me hizo la siguiente propuesta:

– Vamos a una de las playas nudistas que hay en Valencia, yo me desnudo, y tú haces lo que quieras, nudismo, topless o nada.

Yo me lo estuve pensando un buen rato, y al final le dije que sí, que mirase alguna playa que no fuese problema mezclarse nudistas y textiles y que íbamos.

Así que llegó el siguiente finde, y me escribió proponiéndome ir a la playa de Corinto/Malvarrosa de Sagunto. Quedamos un sábado por la mañana, me recogió y fuimos para allá. Al principio nos costó un poquito encontrarla, porque ninguno de los dos habíamos ido nunca por allí, pero enseguida y gracias a Google Maps, je, je, vimos la señalización de la playa nudista.

Dejamos el coche y entramos a la playa, donde la inmensa mayoría de la gente estaba desnuda. Nos colocamos en una zona con poquita gente y él me dijo que si seguía todo en pie, a lo que le respondí que sí. Él comenzó a desnudarse, y yo igual, con la idea de ver si al final él se decidía y se desnudaba. Ya solo le quedaba puesto el bañador, y yo ya estaba en bikini, cuando vi que se desnudaba completamente. Se quedó parado frente a mí y me dijo:

– ¿Ves como no pasa nada?

La verdad que no me encontré incomoda con la situación y él, visto lo visto, tampoco. Así que decidí quedarme solo con el tanga y quitarme la parte de arriba del bikini y hacer topless.

Estuvimos como un par de horas así, hablando, bañándonos, etc. y llegó un momento que él me dijo que si no iba a probar la experiencia después de todo. La verdad es que en algún momento se me había pasado por la cabeza, pero no terminaba de estar convencida.

Al poco tiempo él se levantó y marchó a bañarse, y aún no sé por qué, pero dije:

– Tengo que probar.

Me levanté, me quité el tanga y fui a bañarme con mi amigo. Él, al verme, me sonrió y me dijo que por fin me había decidido y que lo iba a disfrutar. La verdad es que fue así, el bañarme desnuda fue increíble y después, tomar el sol y estar tan tranquila desnuda fue genial.

No tengo que decir que he vuelto a ir a esa playa a hacer nudismo tanto con mi amigo como sola. Me queda intentar convencer a alguna de mis amigas, con las que tengo confianza y sé que hacen topless y tal, porque aunque me gusta la tranquilidad de ir sola a la playa, me suelo cansar pronto.

Si lo consigo prometo volver a escribir, ja, ja, ja.

Un saludo a todos y todas y ¡¡¡Viva el nudismo!!!