La primera vez: Luis

Relatos del primer contacto con el nudismo / naturismo

Luis (04/11/2014)

Cierto, ha sido mi primera vez y última, pero espero que se pueda repetir. Ante todo, tengo que decir que tengo cuarenta y ocho años y desde unos cuantos años siempre he deseado ir a una playa nudista, pero mi mujer ha sido y temo que sigue siendo bastante recelosa.

Este verano pasamos unos días en Tarragona y a través de unos amigos me enteré de una Cala que hay en Hospitalet del Infant, en donde se puede practicar el nudismo. Una mañana la convencí y fuimos a esa zona. Entramos en la Cala tras bastantes dudas por parte de mi mujer y con un cierto mosqueo por mi parte. Es una cala pequeña y habría no más de treinta personas, algunas desnudas y otras con textiles. Tras poner las toallas mi mujer me dice: “ya te puedes desnudar” y me vino una pequeña duda de hacerlo o no hacerlo; y me dije: como no lo hagas, posiblemente no tengas en la vida otra oportunidad más. Así que olvidando mi vergüenza, me quito el bañador y después la camiseta y me tumbo boca abajo. Estaba desnudo tomando el sol. Lo había conseguido, aunque por el momento sólo fuese boca abajo. Aún me podía un poquito el pudor. Veo gente paseando desnuda por la orilla de la playa. Tengo gente a mi alrededor desnudos y vestidos, de edades muy diferentes, pero se respiraba cierta normalidad.

Mi siguiente paso sería meterme en el agua desnudo, por lo que me giro (estaba boca abajo), me pongo de pie y me dirijo al agua con el paso un poco apresurado y como si notase las miradas de la gente clavadas en mí, por lo que me metí en el agua rápidamente y disfruté de mi primer baño desnudo. Lo que sentí es difícil de describir, pero era como si en ese preciso momento mi cuerpo formase parte de la naturaleza. Por fin lo había conseguido, creo que me había sentido totalmente libre, por lo que el baño se prolongó por unos quince minutos.

Llega la hora de salir del agua y vuelve a entrarme un poco de pudor, por lo que los pasos son un poquito vivos hasta que llego a la toalla y me vuelvo a tumbar boca abajo. Mi mujer me pregunta qué tal el baño y le digo que de cine. Por supuesto ella llevaba el bikini puesto y no se quitó ni la parte de arriba en toda la mañana. Me dice que estaba todo el tiempo boca abajo porque le daba vergüenza que la gente pudiera pensar que estaba allí de mirona, por lo que no lo pasó bien.

Llega mi segundo baño, me pongo de pie, desnudo, hago un rápido giro de 360 grados para comprobar cuanta gente había levantado la cabeza de sus toallas para mirar mi desnudez y veo que todo el mundo pasaba de mi, por lo que me dirijo al agua ya con un paso más tranquilo, y vuelvo a disfrutar de mi segundo baño. Al irme a la toalla paso un momento de bastante vergüenza. Hay una niña, de unos quince años en top-les jugando con su padre desnudo a la pala y tengo que pasar al lado de ellos, mientras la madre se encuentra hablando amigablemente totalmente desnuda con una mujer entrada en años, también desnuda. Al pasar al lado de ellos, pensé que todos me iban a lanzar una mirada, pero me equivoqué, parecía un fantasma y creo que ni notaron mi presencia. Pero si es cierto que no me gustó pasar desnudo cerca de donde estaba la niña.

Llego a la toalla y me vuelvo a tumbar boca abajo, por lo que mi mujer me dice, en tono jocoso, que si no me iba a poner boca arriba; me lo pienso y me doy la vuelta pero me quedé sentado. Al poco me dijo la mujer que nos íbamos, por lo que me vestí y salí de la Cala con todo el dolor de mi corazón, pero con la sensación de haber vivido unas de las experiencias más apasionantes de mi vida; había tomado el sol y me había bañado desnudo, me parecía estar soñando.

Ya han pasado varios meses y estoy deseando que vuelva a llegar el verano para intentar repetir la experiencia, pero no sé si la mujer querrá.

Un camping “El templo del sol” naturista y me gustaría pasar allí unos días. Está al lado de la Cala y en el camping sólo es obligatorio ir desnudo en la piscina. En todas las demás partes puedes ir vestido y en la zona de servicios es obligatorio hacerlo. Pero dudo mucho que ella quiera ir a este sitio, aunque no se tiene que desnudar nunca porque a ella le gusta más la playa que la piscina, pero creo que se negará. Intentaré convencerla.