La primera vez: Josep

Relatos del primer contacto con el nudismo / naturismo

Josep (03/10/2014)

Mi primera vez… Hace 12 años, cuando tenía 27. Tras una cena de ex-alumnos de la promoción de COU, montamos una pequeña quedada para ir a la playa, buscamos un punto intermedio, para que nadie tuviera que desplazarse mucho y los que no tenían coche pudieran llegar bien. Quedamos en la playa del faro de Calella. Unos en tren y yo bajaba desde Girona con Mónica, Álex y Eva. Exactamente nadie de nosotros sabía donde teníamos que ir, pero claro, un faro se ve bién. Pasado el faro había muchos coches aparcados en la cuneta y me copio. Solo teníamos que cruzar y ya estábamos en el “supuesto” punto de encuentro. Era la hora precisa y nos llaman (sólo Eva tenía móvil y no siempre tenía óptima cobertura) de que se retrasan. Quedamos que al aparcar nos llamen. Para bajar a la playa casi nos despeñamos, pues el acceso era de tierra, empinado y junto a la vía del tren. No había mucha gente y nos acercamos hacía la orilla, pero dificil encontrar un “primera línea”. Con esas, veo que la dirección que tomábamos era hacia la zona nudista. Yo siempre voy a la playa vestido de calle y me pongo el bañador en la playa de manera rápida y natural, sin montar ningún campamento, ni enrollar la toalla. Parece que nadie más que yo ha visto a los nudistas. Lo digo y Álex me hace un gesto de “calla, calla que nos pondremos las botas”. No me gusta en absoluto su mirada. Encontramos una primera línea ya en donde pocos bañadores quedaban. Nos instalamos delante de unos textiles pero a lado y lado nudistas. Aquí va bien, junto a la orilla, en afirmación categórica. ¡No nos negamos, por si acaso! Una vez puestas las cuatro toallas, me quito como de costumbre el pantalón y los eslips, de golpe un grito con taco tremendo de Eva: ¡Mi bikini! Cuando hablaba por teléfono se lo había preparado para cambiarse en el coche y al desplazarse para la cobertura, cerramos el coche y allí se quedó. Así yo quieto-parado por el grito y solo con la camiseta puesta. Mónica dice que la perdonamos pero ella no tiene intención de desnudarse y se queda en topless. Eva comenta que pasa de subir al coche y si yo voy a desnudarme prefería que le hubiera avisado. No sé qué cara poner, pero viendo el plan y que me estaba empezando a gustar que me corriera el aire por los genitales, me digo a mi mismo: pues mejor probar aquí ahora y con chicas que un día en una playa y me tomen por gay. Álex no decía nada y se quedó en bañador. Eva en tanguita. Para bajar los nervios digo que voy a bañarme y luego seguro que para no hacer el ridículo me pondré el bañador. Me sigue Eva, yo alucino con lo que le transparenta, y me pilla mirándole. Me dice: ¿Mola?. Yo, cortado, reacciono bien y le digo que corre muy fresquito por abajo. Ante la vergüenza de que le vean la transparencia, me dice que llamará la atención menos si se enrolla en la muñeca su tanguilla! Nos ponemos a tomar el sol y Mónica le pide a Eva que le ponga crema por la espalda. Álex con su bañador. Mónica que encaja en el culo el bikini convirtiéndolo en tanga y Eva sigue con la crema. Al otro baño, Mónica se ajusta el bikini normal, y al ponerle de nuevo crema Eva le pide perdón por haberle manchado el bikini negro. Mónica se integra y dice: ¡Por lo que tapa me lo quito como vosotros! Álex alucina y le empezamos a llamar mirón. ¡Se enfada y se larga a pié!

Lo que se pierde Alex.

Tras una buena conversación llegamos a la conclusión que si no te vas a desnudar en la playa, VETE A OTRA PLAYA MIRÓN.

Al final nadie más se presentó, puesto que la playa del Faro de Calella, ¡no existe con este nombre!