La primera vez: Anna

Relatos del primer contacto con el nudismo / naturismo

Anna (30/09/2014)

Mi primera experiencia nudista se debe a PERDER LA MALETA.

Desde hace muchos años voy diez dias en verano a Menorca. A menudo había visto gente desnuda en la playa en harmonía con textiles. Fue en el 2010 que tuve la mala suerte de perder la maleta en el aeropuerto, o buena suerte por lo que os voy a contar. Tras la reclamación y dar el teléfono me dicen que en la tarde me llegará mi maleta y me la llevarán al hotel. Confiada yo, decido no alejarme demasiado del hotel durante el día por si ya llegaba. Decido ir a dar un paseo por la playa de enfrente. Es la playa de Son Bou. Me quito las sandalias y sin mi mini-neverita ni mi sombrerito que está en la maleta, ando descalza por la orilla dirección Oeste, con las ganas de recibir pronto la llamada de la compañía aerea, ¡ilusa yo!

Tras un rato y bajo un sol de justicia, con un equipaje de “solo lo puesto”, decido remojarme un poco las piernas quitandóme los pantaloncitos, quedándome con la camiseta de tirantes y un culotte negro que así a lo lejos parecía bikini. Ya refrescadita un poco de piernas sigo andando y veo que la playa se estrecha y tras unos diez minutos de andar desde el hotel, cada vez hay menos gente y también ¡menos bañadores! Me estaba gustando lo que veía, quizás debido al calor que estaba pasando, creía que tenía alucinaciones pues pasaron unos chicos corriendo desnudos y depilados, yo flipaba. Opté por ya regresar al hotel a ducharme para bajar esa temperatura. Salgo fresquita de la ducha y voy a vestirme, ¡pero no tengo qué ponerme! Mi camiseta y culotte estaban un poco sudados, ¡argg! No decidida en qué hacer, me tumbo desnuda en la cama, pero no tardo en levantarme puesto que el pelo la mojaba toda, ¡dichosos secadores de cortesía de los hoteles! Opto por dejar secar al aire el pelo saliendo a la terraza con la toalla enrollada al cuerpo y sentándome en la silla apoyando los pies en la barandilla. Tras un ratito de ir soltando el pelo, pongo la ropa en la mesa para airearla y en los movimientos se afloja un poco la toalla y como nadie me ve, decido quedarme tomando el sol así sentada, con los pies en la barandilla y la toalla abierta. ¡Que a gusto se estaba! ¿Se le puede llamar nudismo a esta situación?

El teléfono no sonaba y ya muy aburrida, oigo la conversación de la habitación de al lado, en un menorquín cerrado pero entendible: un chico decía a otro que esta tarde deberían volver a correr un par o tres más de kilómetros pues mira, mira ya está rosadito y en unos días desaparecerán las marcas. Yo no me lo creía ¿serían los chicos que había visto antes corriendo por la playa desnudos?. ¿A qué se refería el rosadito? Mi curiosidad era tan fuerte que instantáneamente y sin saber lo que iba a ocurrir, me levanté para asomarme y ver si lo eran. ¡Pillada! Me levanto desnuda como estaba, con la sensación de que nadie te ve pues estaba frente al mar y me asomo instintivamente, la verdad poco discreta, hacia la terraza de mis vecinos runners nudistas. Planchazo: uno estaba tendiendo la toalla y nos encontramos las miradas de frente, ¡ambos desnudos! Por vergüenza ambos nos escondimos como si fuera posible negar lo sucedido. Me meto dendro de la habitación dejando la ropa fuera en la terraza. El teléfono sigue sin sonar, ya tengo hambre y a la vez me están entrando ganas de seguir tomando el sol desnuda! Bajo de la habitación para comer algo en el bar de la piscina y opto por ponerme sólo la camiseta y el culotte con las sandalias, sinceramente el sujetador no estaba muy limpio y realmente yo no lo necesito demasiado. Me tumbo en una hamaca y plis plas mi culotte sigue pareciendo un bikini, tomo el sol un ratito en topless como muchas otras chicas, ¡se nota que esto es Menorca!. (En otros hoteles con piscina el topless es nulo o muy esporádico). Me baño sabiendo que nada transparentará y al salir del agua: ¡Ahí va! los dos chicos de la habitación de al lado: ¡tierra trágame! Me pongo super nerviosa y me pongo la toalla al cuello tapándome estratégicamente mis pechos. El chico moreno tras un intento de disculparse por haberme visto desnuda y de comentarme que no pasa nada, que ellos incluso en la terraza toman el sol desnudos y de que aquí se puede hacer nudismo en muchas playas, me bloqueo, me olvido que quería ir a comer y les digo que me iba. Parezco muy maleducada pero me largo. Voy como si estuviera escapándome y ando hacia la playa para relajarme, ¡habiendo dejado la camiseta en la hamaca! Bueno, no importa, la toalla me tapaba bien los pechos. Voy pensando y dando vueltas a la situación con los chicos y lo impresentable que he sido con ellos, a la vez que pensando que incluso siendo menorquínes podrían hacerme de guía por… ¿playas nudistas? Mi cabeza ardía y ya había andado un montón, lo noté pues el sector de la playa era, salvo alguna excepción, totalmente nudista. Me dije: ¡ahora o nunca! Miro alrededor tendiendo la toalla sobre la arena, llevaba solo el culotte e iba a quitármelo pues tenía ganas de repetir la sensación de la terraza, pero me sentí observada, aunque realmente creo que nadie ni se dio cuenta que estaba allí. Mi sensación era de que me señalaban diciendo: mira esa con la ropa interior, pero me incomodaba quitármelo todo. Parecía tonta de lo indecisa que andaba y lo zanjé entrando al agua en topless. Iba ya relajándome en el agua y pensaba ya en ir a tomar el sol, quería desnudarme pero no me atrevía, me comprobé que no transparentara nada pero sí que vi que marcaba mucho, seguía sin atreverme a desnudarme, y ya a dos metros de la toalla, oí por atrás dos chicas diciendo: no espera un poco, vamos más allí que aquí no es del todo nudista. No eran voces familiares pero parecía que me estuvieran retando: por mi culpa esta zona no es nudista me dije. Y culo en pompa me quito el culotte lo escurro un poco y aquí empieza mi primer nudismo público. Para mi alegría esas dos chicas se instalan muy cerca y con un poco de duda acaban desnudándose completamente. Por sus marcas pienso que es también su pirmer contacto con el sol directamente en todos sus rincones. ¡Bienvenidas! ya somos tres más incorporadas al mundillo del nudismo, me digo por dentro.

Hasta el día siguiente no llega la maleta y la recibo con alegría por el secador, el pareo, la neverita… Pero por los bikinis… Sí que me los pondría durante los próximos días, ¡pero no para tomar el sol ni bañarme!

Ahora siempre que voy a la playa busco que sea naturista, y si no lo es, me pongo lo más alejada posible y a menudo hay algún que otr@ nudista.