La primera vez: Marcos

Relatos del primer contacto con el nudismo / naturismo

Marcos (19/04/2011)

Cuando tenía vida de casado, ahora vivo separado, era muy común para nosotros en casa que mis dos hijos estuvieran desnudos, el mayor de 15 y el menor de 9, todo el día sobre todo en verano. Para nostros era muy normal que cualquiera de ellos o mi cuñada, que también vivía con nosotros entrasen en nuestra habitación desnudos a conversar mientras que yo estaba con igual traje (desnudo) echado encima de la cama viendo televisión y mi mujer solo con calzón a mi lado; ninguno de nostros se incomodaba por la condición del otro. Poco tiempo después, debido a problemas en su casa, la enamorada de mi hijo mayor se vino a vivir con nosotros y aceptó este estilo de vida tan relajante aunque no quiso practicarlo. Nosotros muchas veces conversábamos, jugábamos y hacíamos todas nuestras actividades familiares en total desnudez incluso recibir visitas. El más entusiasta en esta sana filosofía de vida ha sido mi hijo menor, que hasta ahora la practica a sus 18 años y no quiere dejarla por nada del mundo. Como dicen otros es algo muy relajante y que invito a practicarlo.

En diciembre del año pasado estuve en la ciudad de Tarapoto por razones de trabajo durante casi 4 meses y todos los días era para mí lo mas normal ir al río a bañarme 4 o 5 veces sin ropa alguna. Dejaba toda prenda en mi aposento de descanso en el lugar de trabajo (Puerto Sauce) y me iba así al río Huallaga que estaba a unos 100 metros. A veces me encontraba con una vecina con la que nos hicimos muy amigos y mientras ella lavaba la ropa de su familia yo me bañaba y conversábamos en la forma mas natural de cualquier tema; al principio algunos compañeros de trabajo se reían de mi estilo pero luego cuando les explicaba las ventajas se decidían a practicarlo y salían muy complacidos, tanto que ahora ninguno de ellos quiere volver a usar traje de baño; incluso para convencerlos, en una oportunidad cuando les explicaba del tema, dejé toda mi ropa en el restaurante del lugar, a unos 200 metros del río, y me dirigí en total desnudez hasta éste, me bañé y regresé muy tranquilo hasta el lugar. Es preciso aclarar que en el restaurante el grupo era mixto, es decir de ambos sexos.

Lo único que lamento es que acá en Perú las mentes de la mayoría de personas no pueden aceptar todavía este tipo de vida y lo ven como ojos inquisidores como algo sucio, nada mas lejos de la realidad.

Hoy, cuando llega la noche, la desnudez total es mi mejor forma de relajarme del trabajo y los problemas.

¡Que viva el nudismo!

Si algunas vienen a Perú los espero en Chimbote.