Juntos en armonía

Anécdotas sobre el nudismo y naturismo: Juntos en armonía

Marina (18/10/2008)

Este verano nos pasó algo que creo que es digno de poner aquí como ejemplo de lo que debiera ser una convivencia normal.

Fuimos de vacaciones a Fuerteventura, mi marido y mis dos hijos, de 7 y 3 años. Allí, en la piscina del hotel coincidimos un par de veces con otra pareja que tenía un chico de la edad del mío y los dos trabaron cierta amistad, y nosotros con los padres también.

Una mañana que fuimos a la playa nos desnudamos los cuatro, como solemos hacer, y al cabo de un rato aparecieron los tres. Nos saludamos y mi marido les propuso que se quedaran con nosotros y ellos, sobre todo a la vista del entusiasmo de los dos chicos, aceptaron. Así pasamos la mañana, nosotros desnudos y ellos con su bañador.

Lo pasamos tan bien, que el resto de su estancia en la isla, nosotros volvimos unos días más tarde, quedamos para ir juntos a la playa, repitiéndose el mismo escenario. Aunque ella terminó haciendo topless y su hijo, al fin y al cabo los niños son más naturales y espontáneos, desnudito, imitándonos a nosotros.

En ningún momento nadie hizo el menor comentario sobre nuestra desnudez, ni nosotros les animamos a probar ni nada por el estilo. No voy a negar que un primer momento me sentí un poco rara, desnuda con ellos sin saber como reaccionarían, pero estoy encantada de haberlo hecho y creo que es un claro ejemplo de cómo es posible compartir el mismo espacio, desnudos o con bañador, sin que nadie se sienta molesto.