Mi última experiencia

Anécdotas sobre el nudismo y naturismo: Mi última experiencia

Susana (18/07/2002)

Hola. Mi nombre es Susana y ya he escrito anteriormente. Quisiera esta vez contaros cómo ha sido mi última experiencia nudista hace unos días, ya que me ha ocurrido algo inesperado. Una de las cosas que siempre me ha gustado es tomar el sol, y la verdad es que el poder tomarlo totalmente desnuda es algo que me ha venido apeteciendo cada vez más en los últimos años. Pero siempre he sido bastante pudorosa y la verdad es que me asustaba bastante la idea de mostrarme en público sin ropa (no porque tenga nada que esconder porque, aunque esté mal el decirlo yo, considero que estoy bien proporcionada, hasta me atrevo a decir que tengo un buen tipo). De todas formas, habitualmente me ruborizo con mucha facilidad, especialmente cuando me siento observada. El caso es que cuando voy al centro de bronceado, disfruto mucho al poder estar totalmente en cueros sintiendo el calorcito en mi cuerpo, pero es obvio que no es lo mismo que tomar el sol de verdad. Así que el año pasado tuve la oportunidad de probar esta nueva experiencia y me acabó gustando, pero eso ya lo he contado en otra ocasión.

Como vivo en Madrid, no lo tengo muy fácil, así que este año decidí pasar de nuevo mis vacaciones en Menorca. Como les pasa a algunos de los que han escrito antes en esta sección, la sola idea de desnudarme en un lugar público me ponía muy nerviosa. Pero bueno, ya di mi primer paso el año pasado, así que este año me decidí a desnudarme en una playa diferente. Los primeros días pensé hacer sólo top-less para ir cogiendo la costumbre otra vez, así que creí que una playa que no fuera totalmente nudista era la mejor solución, y la verdad es que no fue la mejor idea porque allí puedes toparte con voyeurs textiles y la verdad, la idea no me apetecía en absoluto, pero al final fui. Busqué un lugar poco concurrido, extendí la toalla, me senté y me quedé en bikini, pero justo cuando ya iba a quitarme la parte de arriba llegó un grupo de quinceañeros que se sentaron cerca de mí, lo cual hizo que me lo pensara un poco. Esperaba que fueran nudistas, pero no, eran textiles, así que al principio no me quité nada más. Pasado un rato, pensé en que era una tontería dejarme intimidar por un grupo de adolescentes, así que en un momento de decisión me incorporé y me puse en top-less.

Al principio fue un poco agobiante, me sentí observada y me sofoqué un poco, tanto que estuve a punto de vestirme y huir de ahí, pero una vez tumbada empecé a sentir el calor del sol y olvidé mis prejuicios. Esta primera experiencia del año no pasó de ahí, pero pasados unos días decidí ir más allá y desnudarme por completo. Animada por la presencia de otros bañistas desnudos, decidí que era hora de darme un baño. Fue cuando estaba en la orilla que ocurrió lo que menos podía pensar…noté que dos hombres (textiles, por cierto) que también se iban a bañar me observaban. Cuando por fin les devolví la mirada me quedé helada, porque uno de ellos resulta que es un compañero de mi trabajo que además es uno de estos sujetos a los que les gusta desnudarte con la mirada. Al darse cuenta de que le había reconocido, me saludó y me presentó a su amigo. La situación para mí no podía ser más tensa y desesperada, totalmente desnuda frente a estos dos hombres con su traje de baño puesto. No me podía cubrir, porque no tenía con qué. Además, teóricamente no había ninguna razón para ello, ya que yo estaba desnuda porque yo quería.. A ellos no se les veía nada cortados, claro, imagino que se pusieron las botas observándome mientras hablaban conmigo. Fueron sólo unos minutos, pero a mí aquello se me hizo interminable. Al final, con el agobio del momento, me acabé volviendo a mi toalla y poniéndome el bikini. Después de esto, no volví a esta Cala en todas las vacaciones ni me he atrevido a desnudarme más. En fin, cada vez que lo pienso me cabreo muchísimo por lo injusto de la situación. Estoy segura de que este tipo de experiencias no son frecuentes, pero veo que tardaré un tiempo en superarlo y que me apetezca de nuevo probarlo otra vez.

Además, no me puedo quitar de la cabeza cómo me sentiré cuando vuelva a encontrarme con esta persona en el trabajo dentro de unos días…

Bueno, ya me he extendido demasiado. Puede que sea una especie de pataleta porque me haya tenido que tocar vivir esta situación. De todas formas, quería contarlo aquí porque también quiero expresar mi enfado con respecto a los mirones. En cualquier caso, volveré a escribir cuando se me haya pasado el enfado para contar alguna experiencia más positiva.


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