Anécdotas de "La primera vez"


Luis (10/11/2004)

Mi primera experiencia la he tenido este verano. Me fui durante unos días a la isla de Gran Canaria, atraído por conocer la isla y visitar las dunas, que me habían dicho que eran increibles. El viaje lo tenía planeado desde hacía meses, y ya tenía decidido que quería probar la experiencia de tomar el sol y bañarme totalmente desnudo. No lo había hecho nunca antes y me apetecía mucho probar, ya que había leído sobre el tema y parecía muy interesante la experiencia.

Llegué a la isla a finales del mes de julio, y un día, bajé a la playa con las dunas solamente a "reconocer" la zona, a ver que sitios había buenos, dónde había menos gente, etc, sólo con el ánimo de que como sabía que me iba a cortar mucho al principio quería saber estas cosas para poder estar más cómodo la primera vez desnudo en la playa.

Al par de días, me animé a bajar a media tarde a la playa, y allí viví mi primera experiencia. Localicé un sitio muy bueno al borde de una duna, no rodeado de mucha gente, y allí extendí mi toalla. Le puse 4 piedras a los extremos y decidí quitarme el bañador... Me encantó la sensación, me gustó el sentir el aire, la arena, el sol en todo mi cuerpo. Me pareció supercómodo y me dio una sensación de libertad que no he tenido antes.

Estuve 2 o 3 horas tomando el sol así, desnudo, boca arriba y boca abajo. Me gustó ver que nadie se paraba a mirar y que los que ya estabamos allí desnudos no nos sentíamos para nada incómodos, todo lo contrario.

Al día siguiente bajé a media mañana y volví a repetir más o menos en el mismo sitio, y de la misma manera, y desde entonces reconozco que volví y volveré una y otra vez a repetir, a ir a playas nudistas y a tomar el sol y bañarme desnudo, porque me encantó.

El año que viene quiero ir a Fuerteventura, porque me han dicho que hay playas casi vírgenes y nudistas, y me apetece muchísimo poder estar de nuevo de esta manera en esas playas paradisíacas.

Espero poder seguir relatando futuras experiencias, y me encantaría encontrar a gente que como yo quiera ir a Fuerteventura.


Leonardo (18/12/2004)

Les quería comentar que este Martes 14/12 fui por primera vez a la única playa nudista de mi país, Argentina, Playa "La Escondida"... la sensación fue de total libertad, un poco de miedo a tener una erección (por mi mente que nació en una cultura muy cerrada), pero por suerte había muy pocas personas, creo que en total éramos 15, donde 5 eran mujeres, ya que todavía no estaba habilitada... en realidad es un balneario donde se abona sólo el estacionamiento del vehículo... Yo busqué una playa nudista en Argentina a través de internet debido a que me siento muy cómo estando desnudo en mi casa, aunque mi mujer me obliga a ponerme aunque sea un slip...

Le juré que algún día la llevaría a esa playa, aunque no se anime a desnudarse... pero quizás estando ahí, un topless quizás se anime... ya que el raro es el que se quede vestido...

Les mando un abrazo grande y espero que algún día pueda ir a conocer su país...

Saludos desde Argentina


Efrén (4/03/2004)

Esta experiencia me pasó el verano pasado, había ido alguna vez a una playa nudista, en torno a los 20 años y siempre más bien como mirón que como nudista. La cosa es que vamos creciendo - 34 años - con pareja y cría y aunque no me gusta mucho la playa, con la cría hay que ir todos los veranos. Formamos un grupo de cuatro parejas, dos de ellas tenemos hijos, que nos reunimos para muchas cosas, entre ellas ir a la playa: Hace dos veranos una de las parejas descubrió el encanto de las playas nudistas y en solitario iban a ellas. Cuando nos reuníamos todos íbamos con bañador. El pasado verano nos "invitaron" a ir con ellos a una playa nudista. La noticia fue recibida pero como que no la oímos ni le hicimos caso. Un viernes, planeando el fin de semana, volvió a surgir la idea. Era evidente que no podíamos negarnos por la amistad que teníamos y decidimos ir. Casi no hablamos del tema sobre lo que haría cada uno, lo claro es que cada uno podía estar desnudo o vestido, no opinaríamos. Llegamos a la playa, parecía que nuestros amigos nudistas tenían ganas de llegar y se adelantaron, detrás íbamos los tres chicos restantes con los dos criaos y al final las tres últimas chicas. Cuando llegué, nuestros amigos ya estaban desnudos, se mostraban con toda naturalidad, como si quisiesen indicarnos que no pasaba nada, que era natural, cosa en que creía, pero otra distinta era hacerlo.

Mientras llegaba al sitio, iba mirando la gente de la playa, había grupos desnudos, gente en bañador y algunos con la marca de haberlo llevado, cosa que en mí también se notaría si me desnudaba. Extendimos las toallas, desnudamos a los críos y las chicas aún no llegaban. Empezamos a quitarnos la ropa, instintivamente yo creo que nos mirábamos a ver que hacía el resto. Nuestro amigo desnudo estaba con nosotros hablando mientras ella estaba tirada tomando el sol. Llegó el momento y sin mirar a nadie me quité el bañador y me tumbé en la toalla boca arriba para seguir la conversación que teníamos. Ya lo había hecho, miré mi entorno y, de los otros dos, sólo uno se había desnudado. Llegaron las chicas que al principio sólo se pusieron en top less. A lo largo del día se fueron quitando más ropa. Con críos, día completo, playa, fue imposible quedar en la toalla así que en "nada" me movía por la playa como si siempre lo hubiese hecho, es más, llegaron dos chicos y una chica que se pusieron a nuestro lado, sin desnudarse y en vez de sentir algo de "vergüenza" por que me estaban contemplando totalmente desnudo, pensé qué pena no poder disfrutar como nosotros lo estábamos haciendo. Al final del día todos excepto uno, un chico, estábamos desnudos sin ningún problema. Insistimos en que se quitase el bañador y decía que no, que no era por estar desnudo, que no le importaba que le viésemos así, sino que estaba muy moreno y su "culito" brillaba de blanco. Insistimos sin resultado, nos dimos el último baño antes de marchar, él con bañador, y al cambiarse lo hizo sin ponerse una toalla, con lo que lo vimos desnudo, le aplaudimos, se sonrojó un poco y fue el momento gracioso del día. Repetimos la experiencia y, la verdad, alguna vez que lo hablamos, en realidad son prejuicios tontos los que nos impulsaban a tener ese pudor. La confianza de amigos está por encima de cualquier estupidez como restringir la visión de parte de nuestro cuerpo entre nosotros.


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