Anécdotas


Enseñando desnuda: La experiencia danesa

Wendy L. Scharf (2001)

Así que allí estaba yo, de pie en el vestuario. Había ocho niños y niñas de 4 años, las dos profesoras (ambas de unos veinticinco años) y yo. Era miércoles, lo que significa que había natación. Cuando todos a mi alrededor empezaron a cambiarse, me dio un vuelco el corazón al preguntarme dónde me iba a cambiar yo.

"Um. ¿Me quito la ropa y me cambio aquí, delante de los niños?" pregunté sin pensar.

"Bueno, a no ser que pienses nadar vestida, ¡creo que sería una buena idea que te quites la ropa!" fue la respuesta danesa. Ellos no estaban acostumbrados a mi visión cultural de la desnudez; pero yo sí. Bueno, como no quería que los niños pensaran que yo era rara, respiré profundamente y me desnudé.

Los cinco primeros minutos que estuve allí desnuda, fue lo más duro que he hecho jamás - o eso pensé. Aquí en Dinamarca, cuando te cambias en un vestuario, es normal andar de aquí para allá desnudo. No se usa la toalla para nada aparte de secarse - no se utiliza para cubrir ninguna parte del cuerpo cuando uno está desnudo. Esto fue un gran paso para mí. Es la forma americana de utilizar la toalla para evitar que otros vean tu cuerpo desnudo. Bueno, aquí no.

Así que entré en la zona de las duchas (desnuda) junto con mi clase de niños desnudos y las dos profesoras desnudas. La zona de las duchas consistía en un largo corredor de chorros de agua - ¡No había ningún sitio donde esconderse! Tuve que sonreir y poner al mal tiempo buena cara. Después de una ducha comunal al desnudo, de seis a diez minutos, finalmente nos pusimos los bañadores y nos fuimos a nadar.

¡Pensé que había realizado una gran hazaña! Yo, la modesta americana, estuve desnuda delante de toda la clase y las profesoras. ¡Bien por mí! Pero, para mi sorpresa, estaba equivocada.

Después de nadar, volvimos a entrar en las duchas desnudos otra vez. Nuestros bañadores y toallas estaban colgados, y ¡la fiesta al desnudo comenzó! Todos nos duchamos otra vez (¡los daneses son gente realmente limpia!), y cuando cogí mi toalla y comencé a secarme, me miraron extrañados.

"¿No se supone que debería vestirme ya?" Pregunté con visible aprensión en la mirada. Pronto encontré la respuesta a mi pregunta, al ver ocho pequeños culitos desnudos escabulléndose hacia la sauna. Yo les seguí, me dejé llevar por la corriente (¡y también me enrollé la toalla alrededor de la cintura! ¡Hice un poco de trampa!)

Una vez que entré en el recinto del vapor, me saludaron varias personas desnudas - ¡estaban por todas partes! Eché un vistazo alrededor, esperando encontrar a alguien envuelto en una toalla, pero no hubo suerte.

Todos estaban sentados en sus toallas. Así que hice lo que la mayoría. Extendí mi toalla sobre el banco y me senté, completamente expuesta, entre dos de los niños. Simplemente me senté allí, consciente de cómo de desnuda estaba, consciente del hecho de que no había ninguna parte de mi cuerpo oculta a la vista de nadie. Debimos estar allí sentados unos veinte minutos. Simplemente sentados, en cueros, en una sauna con ocho niños de cuatro años y dos profesoras - parecía una excursión de la clase al campo.

Cuando llegó el momento de dejar la sauna, sentí un poco de alivio - ¡creo que me estaba acostumbrando a estar desnuda! Pero tuve otra oportunidad de demostrar mi valor porque volvimos a ducharnos otra vez. Me estaba empezando a gustar la parte de la ducha.

Después de la última ducha, todos nos secamos y nos vestimos. ¡Mi ropa no me había parecido tan pesada jamás en mi vida! ¡Después de haber estado desnuda tanto tiempo me sentía extraña vestida! ¡Qué me había pasado!

Mi análisis de la situación es un severo choque cultural. Experimenté un radical choque cultural - me vieron completamente desnuda, no tenía dónde esconderme. Aparte de esto, estoy agradecida por esta experiencia. Ahora veo mi propia desnudez de forma distinta. Cuando estoy desnuda, simplemente estoy desnuda. Deambular desnuda con un grupo de personas que lo encuentran normal es una experiencia que abre mucho la mente. Yo era la única que no se sentía cómoda en el vestuario, nadie más pensó nada respecto a mi desnudez. Y esto me ha hecho ver la desnudez de otra manera, de forma más positiva. ¡Recomiendo una experiencia de este tipo a todo el mundo!

Jamás olvidaré mi experiencia danesa con la enseñanza al desnudo, y es algo que no puedo explicar completamente con palabras, de ahí la palabra experiencia. Pero suelo preguntarme, ¿llegaré algún día a impartir clases desnuda? ¡Puedo imaginarmelo! Pero probablemente tenga que conformarme con andar por mi dormitorio desnuda - ¡es bueno empezar poco a poco para convertirse en nudista! Sólo en Dinamarca llegas al mundo con esa tradición - ¡espera a que mi familia sepa lo que me he traído para acá!

Wendy L. Scharf
CDD student 2001
St. Lawrence University

Traducido por Paco Zapata
Artículo original (en inglés): http://www.123helpme.com/view.asp?id=12213


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