Anécdotas de "La primera vez"

José (2/09/2017)

Hace cuatro años, tenía entonces dieciséis años, estaba de vacaciones con la familia en una casa rural en la Costa da Morte, en Galicia. Desde siempre nos ha gustado hacer senderismo y esa zona ofrece muchas oportunidades. Nos habían hablado de una ruta por la costa que terminaba en un faro, bastante larga y con alguna dificultad, por lo que mis padres y mi hermana pasaron de hacerla, pero a mí sí que me apetecía, así que fui solo.

Llevaba más de media ruta y con bastante calor cuando pasé por una playita y pensé, qué pena no haber traído bañador. Pasé de largo y al poco, desde lo alto, vi una calita con no más de diez personas, para mi sorpresa, casi todos desnudos. Por entonces ya tenia curiosidad por ver cómo era una playa nudista y a veces, cuando estaba solo en casa, pasaba ratos desnudo. Según me iba acercando iba pensando, y por qué no, ahí tenía la oportunidad de estar en una playa nudista por primera vez. El pulso se me empezó a acelerar y dudaba, me mirará todo el mundo, se va a notar que soy nuevo, ¿y si tengo una erección?, etc. Pero venció la curiosidad y cogí un sendero que bajaba hacia la cala.

No traía toalla ni nada, así que al llegar, sin pensármelo dos veces, me quité la ropa, la dejé en la arena y sin mirar a nadie me metí corriendo en el agua. La sensación de bañarme desnudo por primera vez fue increíble, estuve un buen rato en el agua hasta que me decidí a salir pensando que todo el mundo se fijaría en mí y salí a secarme al sol.

Desde entonces he aprovechado las pocas oportunidades que he tenido para repetir la experiencia y hasta este verano no le había confesado a nadie mi afición al nudismo, pero eso os lo cuento otro día.


Álvaro (13/11/2017)

Hola, me llamo Álvaro, tengo quince años y voy a contaros la primera vez que me inicié en esto del nudismo.

La primera vez que lo probé fue cuando tenía diez años, con unos amigos. Llegamos a la playa y hacía mucho calor y no habíamos traído bañador, así que la madre de Toni nos dijo que nos bañáramos sin, que no pasaba nada. A la prima de Toni, Ainhoa, le dio un poco de vergüenza, pero al final se bañó sin. A esa edad esbastante normal ir sin bañador.

Ahora, la segunda vez. Ahora yo más consciente, fue este verano que me pasé un mes en casa de la familia de Miguel, la de vacaciones. Sus padres dijeron que iban subiendo al apartamento. Así que estuvimos jugando a fútbol. Le dije a Miguel:
- ¿Nos quitamos el bañador? -le pregunté en broma, porque a mí no me paraba de entrar arena por el bañador.
- Vale -dijo él y se lo quitó.

Yo hice lo mismo y fue muy guay jugar a fútbol desnudo y bañarse. Lo mejor fue sentir el calor y el agua en el pene. Cuando corría detrás de la bola se me movía bastante. Hubo un momento un poco embarazoso cuando pasó una chica rubia de nuestra edad y se nos quedo mirando y riéndose.

Después fuimos sin bañador hasta su apartamento, que abajo tiene una ducha comunitaria y nos duchamos ahí sin nada puesto y la gente que pasaba por la calle a veces miraba. A mí no me importa que me miren.

Entonces su madre apareció y nos preguntó que qué hacíamos desnudos. Miguel y yo nos tapamos las partes, pero su madre nos dijo que no pasaba nada, que ellla también lo había practicado antes de que naciera Toni.

Y nos pasamos el resto del verano sin ropa en la cassa y en la playa.


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