Anécdotas de "La primera vez"

Norber (22/01/2017)

Mi primera vez fue hace unos años, cuando empezaba a estudiar. Vivía en un pueblo, tenia dieciocho años y ese verano necesitaba trabajar para sacarme el carné de conducir. Mi hermana se había casado y se marchó a vivir a quince kilómetros de mi pueblo. Mi cuñado es panadero y me ofreció trabajar ese verano con ellos. No me lo pensé. La panadería estaba debajo de la casa en la que vivíamos. La primera sorpresa me la llevé en el momento que nos levantamos. Para bajar a trabajar, mi cuñado estaba completamente desnudo, ¡no se vistió! Solo se puso las medidas higiénicas para trabajar: delantal, gorro. Llegó su hermano, que también trabajaba con nosotros y realizó la misma operación. He de reconocer que esto me molestó. De vez en cuando se daban una ducha y seguían trabajado. Al final casi de la jornada me animé y me quité la camiseta y pantalones. Cuando subimos a comer, mi hermana me confesó que practicaban el nudismo y que si a mí no me molestaba, podíamos estar desnudos. Acepté y me llevaron junto con sus amigos a zonas chulísimas en la Sierra de Gredos, donde podíamos practiacar el nudismo. Fue uno de los mejores veranos de mi vida.


Romanic (25/06/2017)

Hoy os escribo para dejaros el relato de mi primera experiencia en Hoya Encavera. Somos una pareja joven de unos treinta años y una niña pequeña. Hace unos años que descubrimos el naturismo y para mí ha sido una revelación, pero tuvimos que irnos a vivir fuera y se quedó allí la cosa. Pues bien, desde que hemos vuelto a España y con el calor de este mes de junio me paso la vida en casa como mi madre me trajo al mundo. No obstante, cuando lo comento a amigos veo dos reacciones: les parece gracioso o les da asco la idea de ver a otros desnudos. Hasta el punto que empezaba a sentirme un bicho raro. Y por fin llegó un sábado libre de planes así que nos fuimos rumbo a Lozoya. Encontrar el sitio fue fácil. Encontrar la zona nudista con el carrito no lo fue tanto, pero lo conseguimos.

Una vez allí, no tardé nada en quitarme el bañador y a mi niña el pañal. Mi mujer se quedó con la parte de abajo, que le da cosa sentarse en el césped sin nada. Y allí empezamos a descubrir la zona, a preguntar a la gente cosas y todos fueron un encanto. Y ya que estoy, aprovecho para darle las gracias a Ramón que nos recomendó un sitio con aguas más tranquilas para la peque. Pasamos un día inolvidable y ya estoy contando los días para volver.

Y con este testimonio lo que quiero es que gente como yo, que busca información por Internet pero luego no encuentra mucho respaldo en su círculo familiar o de amistad, no se venga abajo. Hay que dejar la vergüenza atrás y tirar para adelante. Obviamente el nudismo provoca todavía rechazo, pero lo más importante es la sensación de libertad absoluta y ese compañerismo que pude encontrar.


Fernando (25/08/2017)

Me llamo Fernando, tengo 14 años y quiero explicar mi primera vez como nudista.

Con mi familia vamos siempre a playas textiles, donde es difícil estar desnudo. Primero empecé hundiéndome hasta la cintura y ahí me quitaba el bañador, pero en los últimos días de vacaciones me iba a la otra punta de la playa y me desnudaba y dejaba el bañador en un árbol. Todo el mundo me miraba por ir en bolas en una playa textil, pero a mí me daba igual, se esta de coña desnudo.

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