Anécdotas de "La primera vez"

Xavi (01/10/2014)

Mi primera experiencia fue hace unos ocho años y fue un rápido cambio de mirón a nudista empedernido.

A diario desde la ventana del tren me llamaba la atención una playa nudista. Tenía yo una fijación en ir algún día, pero por los estudios y por la falta de acceso no pude ir nunca. La playa estaba muy distante de la estación. Llegó el verano, dejé de coger el tren para ir a clase, pero tenía las ganas de ir a ver, mejor dicho ir a mirar en esa playa. Nunca me iba a desnudar delante de nadie. Un día me lo organizo bien y cojo el tren después de calcular bien qué estación caía más cerca. Estaba a unos dos kilometros de "ponerme las botas". Para acceder a la playa se deben bajar unas pocas rocas de protección de un metro y medio de altura, las cuales crean una zona de acceso elevado, sitio perfecto para mí para poder mirar. Me pongo a ver lo que hay y mi sorpresa es que hay muchos chicos, desnudos evidentemente. Uno de ellos que estaba bien cerca de las rocas, más resguardado me dice supongo con ganas de ligar que para bajar allí, que es mejor hacerlo unos metros más adelante, que hay caminito liso y no por las rocas donde estaba. Yo, muerto de vergüenza, me voy de allí como haciéndole caso. Me adelantan un par de bicicletas con dos chicas equipadas con sus mallas ceñidas y acceden con sus cascos hacia el caminito. Me digo que esta es la mía y me animo para entrar a la playa para mirar. No me iba a desnudar, pero sí tumbar. En esas que las chicas ya entran a la playa habiendo dejado las bicis mientras estoy poniendo la toalla. Y... yo quedándome aluciando como se quitan los cascos y se sacan el top, yo en bañador. Una me la miro bien bien y jo... era María con la que había ido a clase todo el año. Su amiga ya hacía el gesto de bajarse las mallas. Ellas desconocían mi intención en esa playa y como para romper el hielo me dice que su amiga es vecina y siempre viene a esta playa pues es una de las pocas que no hay indeseables mirones. No me quedó más remedio que decirle que sí y me presenta la amiga todavía con su mallot y yo obviamente con mi bañador, y me dice que nunca me había visto. Situación que no sé como salir pues piensa que soy nudista. Me dice que María siempre quería hacer topless y que le había convencido para venir hasta aquí que estarían a gusto. Ella sigue quitandóse la malla, yo no sabía que se pedalea sin ropa interior. Momento en que María, picada porque sólo ella estaría en topless pues por la conversación daban por echo que era nudista habitual. No podía mirar ya más: una desnuda y la otra retada para hacerlo, y yo en ridículo por ir a hacer lo que a nadie le gusta que hagan: Mirón. Rápidamente me desnudo y sin mirarlas, me quedo boca abajo y digo a tomar el sol. Desde ese día soy Nudista.


Josep (03/10/2014)

Mi primera vez... Hace 12 años, cuando tenía 27. Tras una cena de ex-alumnos de la promoción de COU, montamos una pequeña quedada para ir a la playa, buscamos un punto intermedio, para que nadie tuviera que desplazarse mucho y los que no tenían coche pudieran llegar bien. Quedamos en la playa del faro de Calella. Unos en tren y yo bajaba desde Girona con Mónica, Álex y Eva. Exactamente nadie de nosotros sabía donde teníamos que ir, pero claro, un faro se ve bién. Pasado el faro había muchos coches aparcados en la cuneta y me copio. Solo teníamos que cruzar y ya estábamos en el "supuesto" punto de encuentro. Era la hora precisa y nos llaman (sólo Eva tenía móvil y no siempre tenía óptima cobertura) de que se retrasan. Quedamos que al aparcar nos llamen. Para bajar a la playa casi nos despeñamos, pues el acceso era de tierra, empinado y junto a la vía del tren. No había mucha gente y nos acercamos hacía la orilla, pero dificil encontrar un "primera línea". Con esas, veo que la dirección que tomábamos era hacia la zona nudista. Yo siempre voy a la playa vestido de calle y me pongo el bañador en la playa de manera rápida y natural, sin montar ningún campamento, ni enrollar la toalla. Parece que nadie más que yo ha visto a los nudistas. Lo digo y Álex me hace un gesto de "calla, calla que nos pondremos las botas". No me gusta en absoluto su mirada. Encontramos una primera línea ya en donde pocos bañadores quedaban. Nos instalamos delante de unos textiles pero a lado y lado nudistas. Aquí va bien, junto a la orilla, en afirmación categórica. ¡No nos negamos, por si acaso! Una vez puestas las cuatro toallas, me quito como de costumbre el pantalón y los eslips, de golpe un grito con taco tremendo de Eva: ¡Mi bikini! Cuando hablaba por teléfono se lo había preparado para cambiarse en el coche y al desplazarse para la cobertura, cerramos el coche y allí se quedó. Así yo quieto-parado por el grito y solo con la camiseta puesta. Mónica dice que la perdonamos pero ella no tiene intención de desnudarse y se queda en topless. Eva comenta que pasa de subir al coche y si yo voy a desnudarme prefería que le hubiera avisado. No sé qué cara poner, pero viendo el plan y que me estaba empezando a gustar que me corriera el aire por los genitales, me digo a mi mismo: pues mejor probar aquí ahora y con chicas que un día en una playa y me tomen por gay. Álex no decía nada y se quedó en bañador. Eva en tanguita. Para bajar los nervios digo que voy a bañarme y luego seguro que para no hacer el ridículo me pondré el bañador. Me sigue Eva, yo alucino con lo que le transparenta, y me pilla mirándole. Me dice: ¿Mola?. Yo, cortado, reacciono bien y le digo que corre muy fresquito por abajo. Ante la vergüenza de que le vean la transparencia, me dice que llamará la atención menos si se enrolla en la muñeca su tanguilla! Nos ponemos a tomar el sol y Mónica le pide a Eva que le ponga crema por la espalda. Álex con su bañador. Mónica que encaja en el culo el bikini convirtiéndolo en tanga y Eva sigue con la crema. Al otro baño, Mónica se ajusta el bikini normal, y al ponerle de nuevo crema Eva le pide perdón por haberle manchado el bikini negro. Mónica se integra y dice: ¡Por lo que tapa me lo quito como vosotros! Álex alucina y le empezamos a llamar mirón. ¡Se enfada y se larga a pié!

Lo que se pierde Alex.

Tras una buena conversación llegamos a la conclusión que si no te vas a desnudar en la playa, VETE A OTRA PLAYA MIRÓN.

Al final nadie más se presentó, puesto que la playa del Faro de Calella, ¡no existe con este nombre!.


Begoña (06/10/2014)

¡Qué placer el tomar el sol desnuda! Lo repetiré siempre que pueda. Acabo de empezar.

La semana pasada, ya en octubre, quedo con Juan para explicarnos nuestras cosas. Optamos por ir a la playa de Calella, que hay un chiringuito-restaurante a pie de playa. El chasco tremendo es que está cerrado y no se puede bajar a la playa. En la playa hay gente, playa "textil", pero el acceso es el del restaurante y está cerrado. Bordeamos por la carretera el acantilado hasta llegar a otras escaleras, ya en la playa larga. Queremos ir a la del restaurante, se cruza una zona nudista, que observamos con curiosidad y veo yo a una chica no desnuda pero mirando boca arriba con los lazos de la braguita desabrochados y recogidas sobre el pubis, pero un poco mal puesta por lo que no tapa todo lo que se supone que quería. Juan le mira tambien y le comento que para eso que se quede en pelotas. Subimos unas rocas para llegar a la playa. Resulta que es una mini calita, y debemos subir por las piedras como cabras para poder llegar a la del restaurante. Total que como está cerrado y no nos queremos despeñar, optamos por quedarnos en la minicalita donde había dos toallas vacías y en el agua una colchoneta alejada. Tumbados en la playa y charlando, observo que sobre una de las otras toallas hay un bikini completo. Llega la chica de la colchoneta totalmente desnuda, nos mira y con una sonrisa nos comenta que si no nos importa que esté desnuda, pues pensaba que era zona nudista como la de al lado. Le decimos que ningún problema. Yo miro a Juan y me medio solidarizo y me quito las tiritas como la chica de la playa nudista, pero me aseguro que quede mejor tapado. Y, o por calentón o por calor, Juan se va a bañar. Llega la amiga de la chica por el agua, por la zona nudista, cargada con bebidas, y en la muñeca su bañador. Llega un hombre y se pone vestido junto a las chicas y también suficiente cerca para yo oir. Las dos chicas, viendo que era un mirón le dicen que esta es una playa nudista. Yo no sé qué hacer, pero me incorporo y, claro, parece que esté sentada sobre mi bikini y claramente desnuda. Yo, que soy cañera especialmente si me siento incómoda, le confirmo al "señor" lo mismo. Intimidado un poco, no se mueve y le digo es que por aquí no nos gustan los mirones, asegurándome que Juan ya está viniendo. Y como si nos hubiera oído o leído el pensamiento, Juan sale del agua quitándose el bañador. Pues nos ve a las tres desnudas totalmente. ¡Mirón espantado!


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