Anécdotas


Vacaciones en un camping nudista

Jose (19/11/2017)

Hola, me llamo Jose, vivo en el País Vasco y tengo 42 años.

Desde hace doce o trece años hago nudismo, sobre todo en playas del País Vasco (en Azkorri) y de Cantabria (sobre todo en Noja).

Cada vez soy más "adicto" al nudismo y ya no concibo unas vacaciones de verano sin ir a un alojamiento nudista y este verano de 2017 he probado en un camping naturista del Sur de España y la experiencia me ha encantado.

Estuve diez días e hizo bueno todos los días excepto uno de ellos. El camping en el que estuve tiene acceso directo a una playa nudista y también dispone de piscina nudista, así que cada día por la mañana y por la tarde iba un rato a la playa y luego a la piscina a darme un baño. Lo que se echa de menos es que el/la socorrista no esté desnudo/a, como todos los demás. Incluso el animador se metió con bañador en la piscina, lo que, desde mi punto de vista, no tiene ningún sentido. En otra urbanización nudista donde estuve, el animador sí que se desnudaba completamente para meterse en la pisicina.

Lo mejor de la playa es que es nudista al 100%. Creo que no vi a nadie vestido en la playa y eso se agradece. Además, había bastante gente joven, sobre todo parejas, tanto de chica y chico como de chicos. Incluso hay un restaurante nudista al que se accede desde la playa y desde el camping. Poder comer desnudo con vistas al mar es realmente muy agradable.

Lo que más me gustó es poder estar desnudo las veinticuatro horas del día. Incluso por la tarde después de darme un baño en la piscina, a última hora solía ir a hacer ejercicio a una zona del camping donde hay diversos aparatos para hacer gimnasia, jugar el baloncesto, al ping-pong, etc. y una pista de atletismo. Poder correr desnudo es una experiencia muy agradable que os aconsejo. Además así es posible experimentar cómo hacían deporte en la Antigua Grecia. Yo ya había corrido desnudo en alguna playa y sabía que me gustaba la experiencia. El movimiento del pene al correr no molesta en absoluto e incluso puede resultar divertido.

Realmente, cuando tenía que salir del camping para ir a dar una vuelta o hacer compras fuera, me daba mucha pereza vestirme, pues se está tan a gusto todo el día en bolas.

Os aconsejo que probéis esta experiencia de nudismo total en una urbanización o en un camping nudista. Seguro que os gusta y que repetís. Yo ya pienso volver al mismo camping el próximo verano.


Encuentro con un conocido en la playa

Jose (19/11/2017)

Hola, me llamo Jose, vivo en el País Vasco y tengo 42 años.

Como comenté en mi anterior experiencia, desde hace doce o trece años hago nudismo, sobre todo en playas del País Vasco (en Azkorri) y de Cantabria (sobre todo en Noja).

Al principio me daba apuro ir a Azkorri porque soy profesor y doy clases en Bilbao y pensaba que era probable encontrarme con algún/a alumno/a y me podría dar vergüenza que me viesen en bolas. La verdad es que nunca me he encontrado cara a cara con ningún/a alumno/a, aunque creo que un día vi a uno desnudo en la playa, pero creo que él no me vio.

Este verano vi un día a un profesor que había estado dando clase en mi instituto dos cursos atrás y con el que tuve muy buena relación. Mientras estaba en la toalla vi a un chico ir a bañarse desnudo y creí reconocer a este profesor, pero no estaba seguro. Sin embargo, estaba en lo cierto: le vi cuando me iba de la playa ya vestido con un amigo. El profesor que conocía, un chico joven, estaba con su chica, ambos desnudos y estaba leyendo, por lo que creo que no me vio y no me atreví a molestarle. Luego me arrepentí de no haberle saludado pues siempre había sido muy majo conmigo.

Unos días después fui a la playa de Sonabia, en la zona oriental de Cantabria. Estaba solo y vi de nuevo al mismo profesor del otro día y me dije que esta vez no pasaría sin saludarle. Estaba con su chica de pie cerca de la orilla del mar. Así que me levanté de la toalla y fui a saludarlo con total naturalidad, como si estuviésemos vestidos. Una de las cosas que me comentó fue que era el primer día que iba a esa playa. ¡Vaya coincidencia que nos encontráramos! He de decir que me encantó verle pues me había quedado desilusionado al no haber hablado con él unos días antes. Ese día en Sonabia hablamos unos minutos y después cada uno siguió en la playa como cualquier otro día. Me gustó mucho la naturalidad con la que transcurrió todo.

Ahora ya solo me falta encontrarme con algún/a alumno/a. A ver si se da la ocasión y os lo cuento.


Conociendo a los vecinos

Alfonso (28/11/2017)

Tratando el tema con naturalidad se descubren muchas cosas. Ahora que parece ser que ha terminado el verano, aunque quisiera que continuara pero bueno, ya era hora que llegara el fresquito. Ahora leyendo algunas anécdotas me doy cuenta lo gracioso que son algunas situaciones que vivimos. Este verano, he estado de Rodríguez algunas semanas, y como es normal por el calor que hemos tenido, me he llevado todas las tardes encerrado en el salón desnudo y con el aire acondicionado puesto, y como es una situación tan habitual pues se comienza a hacer todas las tareas de la casa con total naturalidad, y aquí es cuando se dan algunas situaciones graciosas.

Llevo poco tiempo donde vivo, conozco a algunos vecinos, pero hola y adiós y poco más, y claro, este verano cuando subía a la azotea a tender la ropa, al principio me daba corte por si me encontraba a mi vecina o peor a mi vecino, pero como siempre subía a última hora de la tarde, pues nunca había nadie, y poco a poco se fue normalizando la situación, y siempre tendía y recogía la ropa desnudo, y ya era tan normal que todos las tardes estuviera desnudo y hacer las tareas de la casa así. Pero llegó el día que cuando estaba tendiendo apareció mi vecina. En un primer momento me saludó y yo le devolví el saludo tan normal, hasta que me di cuenta. Ella ya me había visto, porque su azotea está un poco más alta que la mía, entonces desde su casa sí me puede ver por encima de la pared que separa las azoteas. Comencé a ponerme nervioso y me acerqué a la pared para que no me continuará viendo. Se dio cuenta y me dijo que ya daba lo mismo, ya me lo había visto todo, y además que porque nos habíamos mudado o si no ella seguiría tomando el sol sin nada, porque ni su marido ni sus hijos subían nunca a la azotea, y que además cuando los niños están en el colegio y su marido en el trabajo, hacía exactamente igual que yo, quitárselo todo e ir fresquita por la casa, y con ellos se la ponía porque todos eran muy tradicionales.

Me sorprendió bastante, porque nos cuesta mucho conocer gente nudista o que comparta que es nudista. Después de la charla, yo continué con mi ropa porque se había normalizado la situación, y en un momento dado mi vecina entró en su casa. Me extrañó porque son muy educados y no se despidió, pero cuando volví a mirar, estaba otra vez tendiendo su ropa. Eso sí, sin ropa. Cómo se nota la experiencia, no le dio corte ni vergüenza. Me alegré mucho de saber que mi vecina practicaba también nudismo cuando podía, y rápidamente fui a por mi móvil y un palo selfie, y le mandé una foto donde se me veía a mi de cuerpo entero y a nuestra vecina se veía que estaba desnuda pero como es normal no se le veía nada. Y desde entonces más de una noche hemos estado los tres en mi azotea tomando el fresquito como dios nos trajo al mundo y ya no me da corte subir desnudo a tender la ropa.


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