Anécdotas


Baño y comida nudistas

Fernando (12/09/2017)

Me llamo Fernando, tengo 14 años. El otro dia Sofía, mi novia, me preguntó qué hacía cuando iba a la playa. A mí me dio un poco de vergüenza explicarle que hacía nudismo, por si no le gustaba. Así que le dije que se lo explicaría dando un paseo. Cuando llegamos a la playa ya era un poco de noche. Entonces se lo iba explicar, cuando ella se quitó la ropa y me dijo si me quería bañar con ella. Tenía miedo que tuviese una erección, porque ella está buenísima. Y sí, mi pene se levantó y Sofi empezó a reírse y dijo que no pasaba nada. Al final me conseguí calmar y fuimos a comprar unas pizzas sin ropa y la gente nos miraba y nos partíamos de risa. Fue el mejor baño y comida nudista que he hecho y me sorprendió que a ella también le gustara. Ahora siempre nos vamos apartaos de nuestras familias y nos desnudamos en la playa.


Nudismo en familia

José (16/09/2017)

Este verano fui con la familia a pasar una semana a Isla, en Cantabria.

El primer día fuimos a la oficina de turismo para informarnos sobre actividades en la zona, y una chica nos recomendó hacer, entre otras, una ruta por los acantilados hasta llegar a la playa de la Arena, informándonos de que al final, la zona de la ría es nudista y que merece la pena acercarse a verla.

Al salir, comentando entre nosotros las distintas posibilidades, mi padre que iba medio cojo por un reciente esguince, dijo que él no se atrevía a hacer la ruta, algo más de hora y media, pero que tenía muy buena pinta y que fuéramos nosotros. Mi madre dijo que ella se quedaba con él pero que fuéramos mi hermana y yo. Sonia, mi hermana, dijo que ella pasaba de ir a una playa nudista y mi madre, para mi sorpresa, le dijo que tampoco era para tanto y que hay que probar todo en la vida, al menos una vez. Como era de esperar Sonia le contestó algo así como "claro, como que tú has ido a una playa nudista", y sorprendiéndome aún más, mis padres, ahora los dos, dijeron que sí, que en Canarias y Baleares habían ido, y que merecía la pena al menos probarlo.

El caso es que el día antes de volver mi hermana y yo decidimos hacer la ruta. Al poco de empezar mi hermana dijo que no tenía nada claro lo de ir a la playa nudista, entonces le comenté que yo llevaba tiempo haciendo escapadas a playas nudistas las pocas veces que podía, lo maravilloso que es tomar el sol y bañarse desnudo y que tenía que probarlo. Alucinó bastante y me dijo que yo hiciera lo que quisiera pero que ella no iba a estar desnuda delante de tanta gente, y menos delante de mí.

Finalmente llegamos a la ría y nos fuimos al final, dónde parecía que había menos gente, aunque allí había clara mayoría nudista, y algunas chicas en topless. Extendimos las toallas y, con bastante corte, lo tengo que admitir, pero pretendiendo la mayor naturalidad, me quité el bañador y me fui a bañar. Al poco vino Sonia, al principio con una risa nerviosa, flipando porque estuviera desnudo como si no pasara nada.

Salimos, fuimos a las toallas, y al rato mi hermana dijo: "Parezco un bicho raro, soy la única que lleva bikini" y se quitó la parte de arriba. Luego confesó que llevaba un rato deseando hacerlo pero que no se atrevía a hacerlo.

Pasamos una tarde fantástica, me hizo una serie de fotos al natural, algo que llevaba tiempo deseando tener, y al final de la tarde recibimos un mensaje de mis padres diciendo que en un rato venían a buscarnos.

Era momento para un último baño. Ya era el final de la tarde, y dentro del agua le dije a mi hermana: "¿No vas a probar a bañarte sin nada? No sabes lo que te pierdes". Miró alrededor vio que solo quedaba una familia con un par de niños pequeños y otra pareja, respiró hondo, se quitó el bikini y se lo ató a la muñeca.

Como no puede ser de otro modo, le encantó. Volvió a confesar que llevaba un buen rato queriendo probarlo pero que no quería que nadie, y yo especialmente la viera desnuda. Al rato llegó el momento de salir, pensaba que se volvería a poner el bikini pero no, salió del agua desnuda como yo.

Como colofón le dije que teníamos que inmortalizar el momento histórico y la convencí de hacernos una foto de espaldas mirando a la ría. Le pedí a la mamá de los niños que nos la hiciera y nos hizo no solo de espaldas sino también de frente al darnos la vuelta.

Al encontrarnos con nuestros padres lo primero que hizo mi madre fue preguntarnos si lo habíamos probado. Dijimos que sí y no se lo creían así que, muertos de vergüenza, sobre todo Sonia, les enseñamos las fotos. No solo les encantó, es que mi madre nos pidió al instante que se la mandásemos y ahora es la foto de nuestro grupo de WhatsApp.

Y lo más curioso es que yo comenté medio en broma que era una pena que no hubiesen estado con nosotros y mi madre contestó: "Pues tienes razón, el próximo viaje nos hacernos una visita a una playa nudista" Quién sabe, a lo mejor nos convertimos en una familia nudista.


La clave es la naturalidad

Nacho (26/09/2017)

Buenas, soy Nacho. Este fin de semana me he despedido ya de la playa por este año y he estado en dos playas distintas haciendo nudismo, como hago desde 2003. Podéis leer mi primera vez en esta web (20/03/2011). Vivo en Sevilla, por lo que tanto las playas de Huelva como las de Cádiz me pillan igual de cerca.

El sábado estuve en Rompeculos (Huelva) y resulta que me encontré con un chaval que conozco, aunque no mucho. Yo estaba desnudo paseando y él estaba con dos amigos, los tres con bañador. Yo no me di cuenta de que era él hasta que lo tuve muy cerca y al verme me miró, pero no dijo nada. A lo largo del día estuve paseando, a veces por delante de él, no para exhibirme, sino porque me gusta dar paseos por la playa y él estaba cerca. El caso es que cada vez que pasaba me miraba, hasta que le miraba yo y entonces desviaba la vista.

Un rato después veo que dos de los tres, entre ellos él, se quitan el bañador, pero cada vez que iban al agua o se levantaban para algo se ponían las manos en el paquete para taparse, lo que me resultaba bastante ridículo. Y luego me di cuenta de que cada dos por tres estaba mirando hacia donde yo estaba. Parecía sorprendido, pero yo estaba con total naturalidad y él no. Peor para él.

Y el domingo fui a El Puerto de Santa María, a la playa de Levante. Estando desnudo andando por la arena se me acerca un hombre joven y empieza a hablar conmigo de lo atrevido que era, que a él le gustaría hacer nudismo pero no se atrevía por la gente que pasaba y tal. Yo le dije que a mí la gente me da igual, que el que no quiera mirar que no mire, y el que quiera mirar que disfrute de lo que ve. Luego no hacía más que mirarme el pene y decía que era lógico que no me diera vergüenza porque lo tenía grande, que él tenía complejo. Así que le expliqué que eso daba igual, que en una playa nudista se ve de todo y nadie tiene que sentirse acomplejado.

Al final me dijo que se iba a animar y que volvería más tarde, que después de hablar conmigo no le daría tanto corte. Se fue no sé dónde. Yo pensaba que era para dejar al perro que llevaba y volver solo, pero cuando volvió lo hizo en bici y con dos perros en lugar de uno. Llegó, dejó la bici y los perros junto a unas dunas y se quitó el bañador y fue corriendo al agua. Me hizo gracia porque tenía el culo blanquísimo. Cuando salió me dijo que le había encantado y ya desnudos los dos seguimos hablando un rato (él seguía mirando mi pene de vez en cuando), hasta que me tuve que ir.

He pensado que a lo mejor toda la historia de la vergüenza por el nudismo era un cuento y que lo único que quería era estar con otro tío desnudo muy cerca, aunque su culo tan blanco me hace pensar que realmente nunca había hecho nudismo. En cualquier caso, si ese rato conmigo le ha hecho desinhibirse un poco y perder el miedo al nudismo, pues por mí genial.

Al final, la clave, tanto en mi anécdota de la playa de Rompeculos como en la de El Puerto es la NATURALIDAD.


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