Anécdotas


Empezando en el mundo del nudismo

Alfonso (15/11/2016)

No ha sido mi primera vez, porque el año pasado durante mis vacaciones hice nudismo, eso sí, en una playa muy pequeña y donde en principio solo había dos o tres parejas, y donde empeoró el tiempo y quedamos mi novia y yo solos, era la primera vez que estábamos desnudos en una playa, pero claro en la soledad no era muy difícil.

Pero desde entonces en casa siempre voy cómodo, menos cuando me riñe mi novia, pero por lo menos dormir, duermo siempre sin nada.

Este verano iba decidido a practicar nudismo otra vez, el año anterior me había encantado y había disfrutado, y la primera vez que visitamos una playa nudista, nos colocamos en un extremo de la playa. Allí se encontraban una pareja y una familia, todos ellos desnudos, pero a la misma vez había mucha gente con bañador y en un principio no fui capaz de quitarme el bañador, pero me daban una envidia nuestros vecinos. Me estuve bañando en varias ocasiones y diciéndole a mi novia que me apetecía mucho quitarme el bañador pero no me atrevía, hasta que llegó el momento de dejar las tonterías que tenía en mi cabeza y me quité el bañador. En un principio estuve bastante cortado pero me fui acostumbrando, hasta tal punto que con el viento que hacía tuve que buscarme las habichuelas para sujetar la sombrilla, y estuve andando para buscar sujeción sin darme cuenta que no tenía el bañador. Estaba muy cómodo y entonces mi novia se fue a dar un paseo, decir que ella no se había quitado el bikini, y cuando volvió me dijo que fuera con ella que había una zona muy bonita, y fue otro momento de vergüenza, pero ella me convenció y estuvimos hablando con los vecinos para que echaran un ojo a nuestras cosas. Fue muy agradable pasear por la playa sin el bañador mojado. Esta playa volvimos a visitarla porque es realmente bonita y muy tranquila, ya sin bañador.

En otra ocasión hicimos un ruta junto a una amiga de mi novia, y el final de la ruta era una playa nudista, pero en esa ocasión con esta chica no fui capaz de quitarme el bañador, pero poco a poco, que acabo de empezar en este mundo y me estoy acostumbrando.


Senderismo al desnudo: camino del Torn

Ang, Lei, Mar y Fer (30/06/2017)

Esta es una ruta medio larga, en paralelo a la Platja del Torn (Tarragona), sin mucha dificultad, que se puede realizar en desnudez. Puedes salir de varios puntos y después puedes andar por diferentes senderos entre pinos, que terminan en la cueva del Llop Marí. Es una ruta para realizar desnudo tranquilamente, con un grupo no muy numeroso porque luego exige cierta atención al ir por el acantilado.

No exige gran nivel físico, pero es necesario crema solar en abundancia, una cantimplora, cámara de fotos y calzado con suela rugosa, que llegue hasta el tobillo. Puedes llevar un pantalón corto por si te despistas en la arboleda y tomas un sendero con retama y arbustos bajos.

Partes del aparcamiento exterior del camping Cala d'Oques. Puedes ir desnudo y descalzo por la cala del mismo nombre, hasta llegar a un promontorio que te lleva al aparcamiento exterior del camping Templo del Sol. También puedes seguir un camino, bordeando la carretera para llegar al Templo del Sol.

Aquí tomas la vía de servidumbre, que va por el exterior del camping. Es una vía pública y la gente va desnuda normalmente porque se dirigen hacia la playa. A partir de aquí lo natural es ir al natural. Siguiendo el sendero, éste terminará en unas escaleras y rampa que bajan a la playa. La referencia es un chiringuito de playa y una torre de socorrismo. Sigues por un sendero entre pinos. Después puedes elegir seguir entre arbustos, por la playa o por un camino de tierra para coches. Yo recomiendo ir a la ida por la pista arenosa de coches: es más cómodo. Y a la vuelta, he regresado por la playa: es más fresquito.

Llegas a un segundo chiringuito entre los pinares. Se acaba el camino de coches. Ahora estás en una pista medio forestal que se bifurca en varias direcciones, pero que luego se reencuentran en el mismo punto. Por el camino puedes encontrar alguna gente con ganas de rollo. Ningún problema si no quieres cruising. El camino tiene desperdicios de papeles, botes y plastiquillos.

Todos los senderos te llevan en paralelo a las vías del tren hasta llegar a un túnel bajo las vías. Sigue paralelo a la línea de playa. Has llegado al Illot del Torn, y estás en una preciosa cala muy recogida, Cala Paraíso, de unos cuarenta metros de largo. Aquí es donde venimos todas las mañanas a tomar el primer baño refrescante del día.

En teoría puedes meterte al mar y si eres buen nadador, llegarás a la cueva del Llop Marí. Pero tienes que ser muy bueno y confiar en tu condición física. Son cuatrocientos metros nadando al lado de un acantilado.

La otra opción es riscar por la falda del acantilado hasta intuir un sendero entre los pinos. Si no lo encuentras, no te preocupes. Sigue subiendo y caminando hasta que encuentres el sendero. Sigues por él y puedes ir por la orilla del acantilado con precaución. También puedes desviarte por la derecha, al interior de la montaña, hasta llegar a la vía del tren.

Ahora tienes dos opciones. La vía del tren es de vía única. Tiene un gran tráfico de trenes, tanto de viajeros como de mercancías. La vía transcurre por un talud donde sólo hay cabida para los vagones. Si tienes sangre fría, gran condición física y conoces el horario de todos los ferrocarriles, puedes hacer una gran carrera por dentro del talud y convertirte en un gran atleta "gilipollicas del año" o convertirte en carne picada de hamburguesería. La elección es libre pero implica riesgos.

La otra opción es seguir riscando y trepando por el sendero. Las vistas al mar y al islote del Torn, volviendo la vista atrás, son espectaculares. Ahora el sendero se bifurca y puedes ir a pie de acantilado o por dentro del pinar. Yo hice la ida por un sitio y la vuelta por otro.

Sigues andando hasta llegar a la minúscula cala del Llop Marí.

Vislumbras una pequeña cala de unos treinta metros de largo, dos metros de ancho y un muro alto de contención. Además tiene un desagüe donde cae el agua de lluvia y de torrenteras. La cala no merece la pena, pero desde aquí ya puedes ir nadando a la cueva del Llop Marí, sólo cuando haya mar calmada porque si entras nadando en la cueva, luego no podrías salir a nado porque las olas te empujan dentro.

Otra forma de acceso es en canoa o kayak. Para ello, lo mejor es salir de Cala Paraíso, en la roca del Torn. También puedes cruzar el muro de la cala Llop y trepar por el acantilado. Debajo de ti está la cueva, cuyas referencias están más abajo. También puedes seguir subiendo y subiendo hasta llegar al final de un farallón, desde donde tienes una vista espectacular del Illot y playa de Torn, si miras hacia atrás. Si miras de frente, estás viendo el complejo industrial de Vandellós; puedes intuir qué edificios son los que están: el generador eléctrico, la central nuclear, la central termoeléctrica y otros.

Ahora miras hacia El Torn. La vista es única y magnífica. El camino de ida es de unos tres kilómetros y lleva una hora y media entre paradas, fotos y pitidos del tren. No tientes a la suerte.

Para volver, tomas como referencia el acantilado, que está a tu mano derecha y puedes regresar por cualquiera de los senderos entre la vía del tren y la línea del mar. El primer baño y descanso puede ser en Cala Paraíso. El segundo descanso puede ser en cualquiera de los dos chiringuitos: cada uno tiene su especialidad. Y el último baño puede ser en la zona central de El Torn.

La playa es limpia y de aguas cristalinas. El agua está algo fría al entrar pero luego no apetece salir. Lo mejor es contemplar la caída del sol, en la orilla de la playa. Un buen final para terminar la jornada: senderismo al desnudo y playas nudistas.

Y esto es todo por hoy, desde Tarragona


Primer velero nudista de AANUMA

Alfredo (28/07/2017)

Velero

Esta actividad nudista ha sido una propuesta novedosa y diferente en la que tod@s l@s participantes hemos aprendido que no hay que poner límites a nuestras ilusiones.

La idea surgió en la asamblea anual de la Asociación y fue tomando forma poco a poco, con mucha ayuda de tod@s. Por un lado, ayuda de la Asociación que desde el principio nos ofreció la ayuda en forma de aportación económica y de gestión de los pagos y cobros. Por parte, de la empresa que nos ofreció el alquiler porque estuvo esperando hasta que pudimos reunir las ocho personas que se necesitaban. Y finalmente, de los participantes porque fuimos convenciendo a propios y ajenos hasta que logramos reunir a todo el grupo de navegantes nudistas.

Al final, se formó un grupo con cuatro mujeres y cuatro hombres en el que había soci@s de toda la vida, personas que no habían hecho nudismo nunca, nuev@s soci@s y en el que había un deseo común: probar una nueva experiencia tan diferente y distinta como cada uno de nosotros.

El viernes, primer día de este fin de semana, estuvo dedicado al viaje hasta nuestro destino: el puerto de Tomás Maestre. El grupo se dividió en dos coches, uno que salía a las doce horas y otros antes de las catorce horas. El primero decidimos evitar el atasco utilizando la autopista de peaje hasta La Roda y conducir en las horas en las que la mayoría estaba comiendo. El segundo grupo decidió no hacer caso del GPS y se internaron por los pueblos manchegos del interior. Los del grupo mañanero, llegamos antes para conocer un poco nuestro velero: el Nuberu dos (el nombre, de origen asturiano, se da al señor del rayo, el orbayu, la lluvia y la tormenta) y charlar con el patrón, que nos comentó que también era nudista y que lo practicaba habitualmente con su mujer en El Portús. Al final, unos y otros nos encontramos con tiempo suficiente para realizar las compras de víveres y la asignación de camarotes.

Velero con navegante en cubierta

Al día siguiente, seguimos las indicaciones del patrón y decidimos navegar hacia la zona de La Azohía y así evitar el viento y la mar. Como el puerto de Tomas Maestre tiene un puente levadizo que determina el tránsito con su apertura en las horas pares, decidimos levar anclas antes de las diez de la mañana. La primera escala fue la zona de Calblanque, el parque natural que está en la entrada de La Manga y que se conserva totalmente virgen, sin que la huella humana haya estropeado nada de su belleza. Después de este primer baño nos encaminamos hacia la ensenada de El Portús. A nuestro estribor íbamos contemplando la costa murciana que ofrece dos visiones totalmente contrapuestas. Por un lado, unas zonas casi intactas, como El Gorguel o las Islas Hormigas, por otro, zonas altamente contaminadas como Escombreras o Portman.

Según nos acercábamos a nuestro destino, Eolo y Neptuno nos fueron complicando la navegación con olas que hacían nuestro velero más inestable. Así que decidimos cambiar nuestro destino final y buscar refugio en Cala Cerrada, una zona totalmente a resguardo que nos dio la posibilidad de disfrutar de una comida en familia y varios baños en aguas transparentes profundas y pobladas de fauna marina y también la opción de estirar las piernas por tierra con un grupo de expedicionarios nudistas. Por la noche, además, el patrón nos enseñó las infinitas estrellas que se ofrecían ante nuestros sorprendidos ojos.

Faro visto desde el mar

El domingo nos despertamos pronto y tras el desayuno fuimos a disfrutar de un baño en La Azohía. Todos disfrutamos mucho aunque pronto tuvimos que emprender nuestra vuelta a puerto para intentar entrar a puerto en la apertura de las dieciséis horas. A pesar de nuestro empeño, no pudimos llegar a tiempo y tuvimos que cambiar los planes. Así que preparamos las maletas, comimos juntos y dejamos todo preparado para el siguiente turno. Fue una entrada concurrida porque coincidimos con los barcos que habían estado celebrando la fiesta de la virgen del Carmen dentro del Mar Menor.

La vuelta a Madrid fue un poco más lenta por el regreso de los que iban de la Manga a Murcia y los que volvían de Valencia. Con una parada en La Roda para reponer fuerzas, todos llegamos a nuestros destinos para dormir con el buen sabor de boca (salado) de este fin de semana.

Como resumen de la actividad, ha sido un fin de semana intenso y denso en el que debíamos haber prolongado con algún día más y en el que tod@s tuvimos nuestros bautismo demostrando que la actitud para vencer miedos y prejuicios nos permite romper límites.

Por eso, volveremos a organizar otra salida náutica con más tiempo para disfrutar.


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